
Un joven de 18 años asesinó a otro de 30 años este fin de semana, a la salida de una disco en la localidad de Batán, vecina a Mar del Plata. Pero lo hizo de una manera que estremeció por su crueldad y que evocó la masacre de Fernando Báez Sosa, en enero de 2020, en Villa Gesell, en circunstancias parecidas.
La víctima se llamaba Lucas Nahuel Larroque, y había acudido a la disco junto a su pareja, a buscar a la hija de esta. Pero a la salida hubo una pelea entre diversas chicas que habían estado dentro del local bailable de Colectora y calle 132. Larroque intentó separar la pelea y proteger a la hija de su pareja, pero entonces irrumpió a traición el otro muchacho y lo derribó de una trompada.
Larroque quedó tendido sobre el asfalto, indefenso, y en ese momento el agresor volvió a la carga y a la carrera le asestó un puntapié en la cabeza, lo que selló su suerte sin remedio. Al herido lo llevaron al Hospital Interzonal General de Agudos (HIGA) de Mar del Plata con un traumatismo severo de cráneo. Murió horas después.
La secuencia fue filmada por testigos y se convirtió en una de las principales pruebas de la causa.
La investigación quedó a cargo del fiscal Leandro Arévalo, titular de la UFI N°7 de General Pueyrredón. El acusado fue alojado en la Alcaidía Penitenciaria de Batán. En un primer momento la causa se inició como tentativa de homicidio, pero fue recaratulada tras confirmarse la muerte de la víctima.
Durante el procedimiento también fue detenida una mujer de 24 años, acusada de resistencia a la autoridad luego de intentar obstaculizar el accionar policial. Fue trasladada a la Unidad Penal N°50 con intervención del fiscal de Flagrancia, Facundo de la Canale.
La difusión del video y la mecánica del ataque –con golpes dirigidos a la cabeza cuando la víctima ya no podía defenderse– reavivaron de inmediato el recuerdo del crimen de Báez Sosa.
Aquel caso generó una fuerte conmoción social y terminó con condenas a prisión perpetua y penas de 15 años para los responsables, un grupo de amigos rugbiers de la ciudad bonaerense de Zárate. Desde entonces, cada episodio de violencia extrema en zonas de boliches vuelve a instalar el debate público sobre la seguridad nocturna, la violencia grupal y la falta de intervención temprana ante peleas que escalan en segundos. ROSARIOPLUS




