Fdo. Bondesío: ”Al médico que se niegue lo escracho en los medios”

A los ñoquis los mandaría a Oliveros, aseguró Bondesío. (Foto: Marcelo Bustamante) Quiere echar ñoquis, que los profesionales atiendan el doble de pacientes y usar mejor el presupuesto. El recién designado ministro de Salud, Fernando Bondesío, asegura que la crisis sanitaria de la provincia exige médicos y empleados que “trabajen más”, echar a “los ñoquis”, utilizar mejor los fondos y “no vivir de fantasías queriendo llevar adelante obras faraónicas cuando no hay plata ni para antibióticos”… Así, sin más, el ingeniero químico Bondesío, ex ministro de Educación durante el primer gobierno de Carlos Reutemann y hasta hace dos días interventor de la Caja de Jubilaciones, delineó en diálogo con La Capital cuáles serán los ejes de su gestión.

Bondesío no se achica. Dice que no le teme al lugar en el que estuvo Carlos Parola por casi tres años. Asegura saber en qué se mete y desafía a quienes ya lo critican porque no es médico: “Estoy formado y además soy hijo de un doctor que trabajó hasta en la Guerra Civil Española. Esos eran médicos, no contaban ni con penicilina”. Y va por más al adelantar qué es lo primero que les pedirá a los profesionales. “Que lean el juramento hipocrático y la vida del médico (Esteban) Maradona. Acá se debe trabajar por servicio y vocación, no por fortuna. Y al que se niegue a hacer un esfuerzo, lo escracho en los medios”.

A los ñoquis los mandaría a Oliveros, aseguró Bondesío. (Foto: Marcelo Bustamante) -¿Un presupuesto anual en Salud de 211 millones de pesos es suficiente, holgado o escaso?
-No creo que sea poco, es que se ha utilizado mal. El 70 por ciento se va en personal, hay 13 mil agentes y más empleados de mantenimiento que médicos… Y si encima los sueldos de los profesionales son bajos y la asistencia está relativizada…

-¿Usted quiere decir que el personal no trabaja lo suficiente?
-Mire, el médico se formó en una universidad pública que pagó toda la comunidad. Entonces, cuando trabaja en un hospital público debe devolverle a la gente su apoyo. O sea que al que hasta hoy atendía a diez pacientes le pediré un esfuerzo, que atienda a 15 o 20. Argentina cambió, es un país que requiere esfuerzos.

-¿Y el que crea que trabajar más no le corresponde?
-Le haré un escrache en los medios. Publicaré los nombres de los médicos que no quieran trabajar aunque eso signifique tirarme los muertos sobre el escritorio. Que se vayan los que usan al hospital para juntar clientela y los que derivan pacientes al hospital público para que le haga los estudios complejos y los análisis.

-¿Y en contrapartida, cuál será su esfuerzo al frente del ministerio?
-Yo voy a pelear por que las cosas no se burocraticen, voy a descentralizar las compras, a procurar que el control del dinero lo tengan los consejos de administración de los hospitales. Que allí se junten los cooperadores, médicos, sindicalistas, residentes y hasta el párroco, si quiere, el ministerio se reservará el control de gestión. Y eso sí: el mes que no me rindan el dinero, no giraré plata.

-¿Hay ñoquis en Salud?
-Si algo importó nuestro país de Italia fueron los ñoquis, además de otras pastas. (Hermes) Binner sabe que tiene ñoquis, en Educación hay ñoquis, y en Salud también. Los ñoquis son parte del menú del restaurante del Estado.

-¿Y usted que hará con ellos?
-Me juego a separarlos. Los instalaré en Oliveros si hace falta, y del otro lado, no del de los médicos. Sepan todos los empleados públicos de la provincia que si viven a menos de 49 kilómetros de distancia de sus lugares de trabajo no pagaré viáticos y hay que trabajar todos los días. Conozco el reglamento de la administración pública. O ponemos buena fe o habrá mala onda. Argentina pide actos heroicos y yo me animo porque estoy formado.

-Usted no es médico, ¿lo será quien lo secunde?
-No es importante que yo sea médico, no voy a operar a nadie y es más, si fuera por mí, ni morgue habría. Y en cuanto al subsecretario, aún estoy pensando el nombre. Seguramente será un médico o una médica con vocación de servicio.

-¿Ve importante la apertura del nuevo Heca y el sanatorio Julio Corzo para el sur de la provincia?
-Cada uno puede tener su fantasía. En realidad, en esos casos sólo tenemos cemento y vidrio. ¿Quieren hacer un bono solidario para terminarlo? ¿Por qué no lo hacen para que la gente tenga antibióticos? Si tenemos 140 camas en el hospital Eva Perón de Granadero Baigorria, con un predio fantástico y una caldera que no funciona, ¿por qué no arreglamos lo que tenemos en vez de seguir soñando?

-¿Cuál será la primera medida que tomará cuando se siente el próximo lunes en su despacho?
-Sigue el camino del dinero y descubrirás la voluntad de los hombres.

-¿Entonces se dedicará a leer los números?
-Sigue el camino del dinero y descubrirás la voluntad de los hombres.

-Ya que insiste con esa frase, ¿cómo explica que la provincia destine más dinero a la salud de la ciudad de Santa Fe que a la de Rosario, que la duplica en habitantes?
-Muy simple. La Municipalidad de Santa Fe no aporta al sistema de salud provincial. No tiene su sistema propio, Rosario sí lo tiene.

-¿Entonces acuerda con esa distribución del presupuesto?
-No. Digo que hay que apuntalar al hospital Eva Perón y a los efectores de Villa Gobernador Gálvez y Villa Constitución para darle alivio a Rosario. Ya que la provincia comparte una presencia importante en Rosario, armemos una línea media; si no, a la ciudad le quedan sólo defensa y arquero.

-¿Usted sabe que en los hospitales públicos faltan medicamentos y recursos de toda índole?
-Sí, están en una situación lejana a la del deber ser.

-¿Si estuviera grave se internaría hoy en un hospital público de la provincia?
-Sí, pero aunque sé que me juego a suerte y verdad. Claro, si opto por una clínica privada sé que debo empeñar mi casa y por el bien de mi descendencia prefiero empeñar la vida y no dejar a mi familia con una cuenta impagable (risas). No, en verdad sí me internaría en un hospital porque hay buena aparatología y mucho esfuerzo social.

-¿Qué obra social tiene?
-Iapos, aunque en verdad cuando estoy enfermo echo mano a un manual de medicina que tengo y me automedico. Sé que está mal, pero los hijos de los médicos tenemos esta debilidad.


fuente: Laura Vilche / La Capital
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