
La provincia de Santa Fe consolidó en los últimos dos años una mejora significativa en sus cuentas públicas, con un superávit primario acumulado de $181.970 millones, impulsado por un crecimiento real de los ingresos del 54%, por encima del aumento del gasto (49%). Sin embargo, según un informe del Centro de Economía Scalabrini Ortiz (CESO), esta solidez fiscal tuvo como contracara una marcada caída del salario real de los trabajadores estatales.
El estudio señala que, pese a la expansión de los recursos, el gasto en personal creció por debajo del total, lo que derivó en una pérdida promedio del 21% del poder adquisitivo. El deterioro fue aún más pronunciado en sectores clave: docentes (-34%), salud (-19%), administrativos (-17%) y fuerzas de seguridad (-15%).
De acuerdo al CESO, esta dinámica posiciona a Santa Fe como un “ancla salarial”, donde la prioridad del Estado estuvo puesta en sostener el superávit y la obra pública antes que recomponer ingresos. En ese sentido, el informe cuestiona la distribución del gasto, destacando que mientras la partida destinada a la cúpula política aumentó un 95% real, el presupuesto para servicios sociales –como salud y educación– creció solo un 38%.
El documento también subraya el fuerte incremento de la recaudación propia, con subas reales del 140% en el Impuesto Inmobiliario y del 107% en Patentes, lo que, según el centro de estudios, debilita el argumento oficial de “incertidumbre post-sequía” para justificar la falta de mejoras salariales.
Finalmente, el CESO advierte que la estrategia provincial combina un aumento significativo del endeudamiento –15 veces mayor– con una acumulación de excedentes, configurando un “blindaje financiero” que, en la práctica, implica una transferencia de ingresos desde los trabajadores hacia la liquidez del Estado. ROSARIOPLUS

