La municipalidad convocará a los desocupados a limpiar la ciudad

La Muni aportará las herramientas y los jefes de hogar la mano de obra. Es que hace meses que la imagen de Rosario “se ha deteriorado”. Así lo expresó el secretario de Servicios Públicos, Miguel Lifschitz, quien se reunió ayer con referentes de organizaciones barriales y otras entidades intermedias para “trabajar en conjunto en busca de mejorar” la limpieza urbana aprovechando los planes de Jefas y Jefes de Hogar Desocupados. La idea consiste en convocar a instituciones que actualmente realizan tareas comunitarias en los barrios. “Se trata de intercambiar opiniones y coordinar trabajos entre estas entidades, las empresas de recolección de residuos y el propio Departamento Ejecutivo”, sostuvo el director de Política Ambiental, Claudio Sensín.

En rigor, el objetivo es intensificar las tareas de limpieza en los lugares donde los integrantes de las organizaciones viven “para evitar los traslados a otras partes de Rosario”, agregó Sensín. Así, se trabajará en las calles, plazas, zanjas y baldíos con la mano de obra de los planes de empleo y la apoyatura municipal de equipos y recolección, tal cual lo explicó el funcionario, quien señaló que se busca convocar todavía a más instituciones que las que actualmente están en el tema.

La iniciativa intenta embellecer los lugares que más degradados están, pero también el resto de los sectores urbanos. En general, cada institución (clubes de barrios, centros comunitarios) convoca a unas 20 personas. “Me parece que si las organizaciones se multiplican por 10 o por 20, podremos rápidamente cambiarle la cara a la ciudad y mejorar significativamente la imagen que tiene hoy Rosario, porque somos conscientes de que se ha deteriorado”, indicó Lifschitz.

-¿Por qué cree que las condiciones de limpieza de la ciudad han desmejorado? -Creo que hay una superposición de elementos: En cuanto a los servicios municipales, la recolección de residuos se ha resentido desde que no funciona los sábados y esto evidentemente se nota. Pero por el otro lado existe un recrudecimiento y una intensificación cuantitativa de la tarea del cirujeo. Esto facilita que muchos vecinos sean poco cuidadosos en cuanto al mantenimiento del entorno.

La habitual recorrida de los cartoneros es “un problema social y económico muy grave que día a día se agrava. El anhelo es contenerizar el centro de la ciudad, para que no se dispersen los residuos en las calles”, dijo Lifschitz al referirse al destino de los residuos que se revuelven. Por otro lado, se están comenzando a conformar cooperativas de hecho entre los cirujas para realizar tareas de recuperación de la basura. A esto deben sumarse las huertas comunitarias que se pusieron en práctica para evitar la tarea de hurgar entre los desperdicios.

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