
Por Patricia Nagy
Hoy nos toca despedir a Juan de este plano. Lo hacemos con la certeza profunda de que la muerte es solo una ilusión y que su viaje continúa. Queda el cuerpo como abrigo en primavera, como crisálida transparente y su espíritu vuela alto, expandido y triunfal hacia la maravillosa Ciudad de la Luz.
Juan partió en paz, rodeado del afecto de su compañera, amigos y amigas, dejando en cada uno de nosotros una huella imborrable. ¡Cuánta verdad se revela hoy en aquella frase de Silo “Quien muere antes de morir, no morirá jamás!” Aquellos que compartimos con él la vida, tenemos la certeza de que su presencia no se desvanece; se transforma en permanencia profunda en nuestros corazones.
Nos queda su legado inmenso de contacto con el silencio y de transformación del mundo. Quienes tuvimos la alegría de compartir el proyecto de los Consejos Por la No Violencia Activa fuimos testigos de su fe inquebrantable en que la humanización de la Tierra es posible.
Agradecemos de corazón su dedicación, su amor por la enseñanza, su curiosidad, su capacidad para aprender sin límites. Honramos su sensibilidad y esa sutil emoción con la que siempre supo conectar con lo Sagrado.
¡Gracias por tanto, Juan!
Fuente: Redacción Argentina. PRESSENZA.COM

