SOLO EL PUEBLO SALVA AL PUEBLO. Comunicado de la Corriente Federal de Trabajadores

Cuando superemos esta pandemia debemos procurar que no se agudicen las plagas heredadas de los gobiernos oligárquicos anteriores.

Sábado 11 de abril de 2020

SOLO EL PUEBLO SALVA AL PUEBLO

Es necesario que se convoque a las Organizaciones Sindicales y Sociales

A tres semanas de la declaración de la emergencia sanitaria para combatir la pandemia del COVID -19, reconocemos que el gobierno nacional, priorizando la salud de los argentinos, ha implementado las mejores acciones para el bienestar de todos.

Valoramos que la mayoría de la población haya contribuido con el auto cuidado y el cuidado de otros, acatando las prescripciones de la cuarentena. En especial, los trabajadores de las actividades esenciales que salen a diario a exponerse al contagio para que el resto de la ciudadanía pueda mantener el aislamiento social, preventivo y obligatorio. Ellos merecen un enorme reconocimiento.

Ponderamos que el Gobierno Nacional haya adoptado decisiones acertadas al impulsar medidas de compensación productiva a partir de erogaciones fiscales (básicamente, REPRO, Asignación compensatoria, postergación/condonación de contribuciones patronales) y obra pública, de protección del empleo e ingresos en el caso de trabajadores no registrados y desocupados. Además, ha puesto en práctica medidas de política de ingresos, entre las que se destacan el bono a jubilados y AUH/AUE, el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE), el refuerzo de ingresos a comedores, la tarjeta Alimentar que fue distribuida a más de 400.000 personas que no habían recibido el beneficio y la postergación de vencimientos de Créditos ANSES, entre otros.

Los datos estadísticos demuestran que las medidas sanitarias implementadas por el gobierno nacional posicionan a la Argentina entre los países que mejor están abordando la crisis. La lucha contra la pandemia ha puesto a prueba a todo el pueblo argentino, haciendo visible lo mejor y lo peor de cada uno. Los trabajadores han demostrado una vez más que, siendo los verdaderos generadores de la riqueza, ponen en riesgo hasta sus vidas trabajando para el bienestar de toda la comunidad. Las organizaciones sindicales hacen una contribución extraordinaria atendiendo la salud de los trabajadores y poniendo toda la infraestructura de sus Obras Sociales e Instalaciones hoteleras solidariamente a disposición de toda la población.

Celebramos que todo este esfuerzo se traduzca a nivel sanitario en una baja cantidad de infectados y de víctimas fatales. No obstante, vemos con mucha preocupación que el número de trabajadores despedidos en el mismo período supere con holgura la cantidad de infectados por el COVID-19. Los despidos masivos de Techint (1450), del Frigorífico Penta (250), de la empresa PubliExpress e Ipesa (100), de la cadena de cines Cinemark Hoyts (60), por mencionar sólo algunos casos, exhiben la conducta de empresarios codiciosos que, lejos de contribuir, agudizan la crisis.

El Decreto de Necesidad y Urgencia 329/2020 que prohíbe los despidos por 60 días, no impide que a diario se produzcan cientos de despidos “por goteo” tanto de trabajadores formales como informales. En primer lugar por falta de controles efectivos y, en segundo, por la invisibilidad de los mismos en los registros oficiales.

Todos los días constatamos suspensiones masivas, rebajas arbitrarias de salarios y violación de los protocolos de higiene y seguridad para los trabajadores que realizan tareas esenciales.

No desconocemos los problemas que la crisis y la paralización de la actividad económica generan en pequeñas y medianas empresas, pero eso no justifica que los trabajadores sean quienes asuman las pérdidas. El Estado debe obligar a los bancos a cumplir rápidamente las normas de apoyo crediticio a las Pymes. Asimismo, respaldamos activamente la iniciativa de nuestros parlamentarios que impulsan un impuesto de emergencia sobre las grandes fortunas, como inicio de la reforma tributaria que la Argentina necesita para que las crisis no la sigan pagando los trabajadores y los sectores más vulnerables de nuestra patria.

Porque cada trabajador que pierde su empleo, cada salario recortado, produce un daño en el tejido social que puede llegar a ser irreparable. La ayuda del Estado está muy bien, pero recordemos que un bono de 10 mil pesos es insuficiente para afrontar una Canasta Básica Total que ronda los 40 mil pesos. Asimismo, consideramos que es necesario atender a aquellos trabajadores y trabajadoras desocupados o que realizan tareas de subsistencia, ampliando la cobertura, no sólo aumentando los beneficiarios, sino también extenderla en el tiempo, ya que superada la parte más aguda de la pandemia continuarán sufriendo en mayor medida sus consecuencias.

Somos conscientes de la situación calamitosa del país que el actual gobierno recibió después de cuatro años de destrucción neoliberal. Macri lo hizo. Pero consideramos que las autoridades deben adoptar acciones más enérgicas con quienes despiden, suspenden, rebajan salarios, suben los precios de los alimentos, y con todos aquellos que especulan con las necesidades de la sociedad para sacar una mayor ventaja.

El Estado tiene la prerrogativa y la obligación de velar por la integridad psicofísica de los trabajadores. Sin embargo, advertimos que los Ministerios de Trabajo y de Salud, tanto a nivel nacional como provincial, no llegan a todos los lugares de trabajo, donde los trabajadores y trabajadoras sólo cuentan con la representación sindical, allí donde la hay. Es el sindicato organizado la más efectiva defensa ante los riesgos de la pandemia y ante las empresas que priorizan su rentabilidad a la salud de los trabajadores y de la sociedad. La organización sindical, las comisiones internas y los cuerpos de delegados, actúan hoy como verdaderos controles ante la irresponsabilidad patronal.

Convencidos del lugar histórico que ocupamos, las organizaciones sindicales representamos a quienes siguen trabajando todos los días para garantizar la salud, la alimentación, el transporte y la exportación, entre otros servicios importantes no sólo para esta emergencia sanitaria sino para la economía en general y para la prosperidad del país.

Cuando superemos esta pandemia debemos procurar que no se agudicen las injustas relaciones de producción ni se profundice la desigualdad en la distribución de la riqueza, plagas heredadas de los gobiernos oligárquicos anteriores. Por eso hay que actuar con la mayor premura para cortarle el paso a quienes en medio de la crisis claman a viva voz por una reforma laboral que arrase con los derechos de los trabajadores y para imponer un sistema de mayor desigualdad. Sus voceros son los mismos que pretenden instalar la discordia, la desconfianza y la desobediencia civil frente a las medidas sanitarias, económicas y sociales con las que el gobierno nos está protegiendo.

Pero a pesar de estos reaccionarios vernáculos, la pandemia está demostrando a nivel planetario el más rotundo fracaso del modelo neoliberal que ellos enaltecen. El “dios mercado” no resuelve nada a nadie y hasta sus más fervientes acólitos hoy sólo atinan a pedir la protección del Estado.

Argentina no puede ser viable como nación si su estructura económica permanece concentrada en pocas manos, si sus más grandes empresas y bancos siguen siendo propiedad de multinacionales extranjeras, si las empresas que prestan servicios públicos son manejadas por capitales e intereses privados y si la especulación financiera es más rentable que la producción. La capacidad demostrada por el Estado y las organizaciones libres del pueblo para proteger la salud y la vida de todo el pueblo argentino, debe proyectarse, tal como lo planteamos en nuestro Programa de 27 puntos, hacia el control del sistema financiero, los servicios públicos y el comercio exterior, sectores absolutamente estratégicos no solo para la recuperación del país afectado por ésta crítica e inesperada situación, sino para consolidar definitivamente un proyecto de nación que asegure el bienestar general con justicia e igualdad.

Por lo expuesto, la Corriente Federal de Trabajadores de la CGT pondera la actuación del gobierno nacional y solicita una mayor participación de los trabajadores organizados y de las organizaciones sociales en los equipos de trabajo que ayudan a las autoridades a definir y aplicar las medidas de las que sus representados son los principales sujetos a resguardar. Estimamos muchísimo el protagonismo de los infectólogos, de los epidemiólogos y de todos los hombres y mujeres de nuestra ciencia, pero estamos convencidos que sólo la Comunidad Organizada es capaz de sortear la crisis generada por la pandemia y todos los desafíos que el futuro nos depare como sociedad en el inexorable camino hacia la liberación nacional y la Justicia Social que inspira nuestro accionar por el bien de todos los argentinos.

CORRIENTE FEDERAL DE TRABAJADORES DE LA CGT

Compartilo en tus redes. Gracias !