Solidaridad de las Ciudades que luchan contra la pobreza

100.000 Francos Suizos para acompañar acciones del Plan de Salud Integral de la Mujer. Recibirá la Secretaría de Salud Pública Municipal del Fondo Internacional de Solidaridad de las Ciudades que luchan contra la pobreza. Este subsidio es un reconocimiento a las tareas que el Municipio viene desarrollando en materia de Salud Sexual y Reproductiva. Desde el año 1997, año en que se implementó el Programa de Procreación Responsable (PPR), ha brindado de manera gratuita los métodos anticonceptivos (MAC) y los controles médicos consecuentes a la población de los sectores más desprotegidos de la ciudad.
En este sentido, el dinero será destinado a analizar los efectos de las estrategias de intervención del PPR dirigidas a la promoción, prevención y asistencia en salud reproductiva, en un grupo seleccionado de mujeres de riesgo prioritario, en relación con sus características socioculturales, migratorias, concepciones y prácticas relacionadas con la sexualidad y la salud reproductiva. Asimismo se prevee asegurar la provisión de métodos anticonceptivos a todas las mujeres bajo programa durante un periodo de seis meses y la capacitación técnica de los equipos de salud.

Avances y resultados
Las acciones del Programa de Procreación Responsable, fueron implementadas en los 3 hospitales polivalentes (Hospital Intendente Carrasco, Hospital Dr. Roque Sáenz Peña y Hospital Alberdi), en las 2 maternidades (Maternidad Martín y Maternidad del Hospital Roque Sáenz Peña) y en 36 de los 47 Centros de Salud de APS.
Desde sus inicios, a los fines del monitoreo del Programa se creó un sistema de registro único para evaluar la captación, continuidad y adherencia al PPR. Se diseñaron fichas ad-hoc las cuales son remitidas al Sistema Municipal de Epidemiología de la SSP para su procesamiento y análisis.
Los insumos anticonceptivos entregados a los efectores de salud municipales son: métodos hormonales (oral e inyectable), DIU y preservativos, junto a la información sobre todos los métodos de cuidado existentes. Al momento actual se entregan aproximadamente por mes 20.000 ciclos de anticonceptivos orales (93% corresponde a APS y 7% a Hospitales), 1.800 tratamientos con anticoncepción inyectable (74% corresponde a APS y 26% a Hospitales), y 3.500 DIU por año aproximadamente.
Un análisis particularizado en 8.410 mujeres, que corresponden al 75% del total captado por el PPR desde su implementación hasta diciembre de 2000 (10), arrojó los siguientes resultados generales:

  • 1764 casos (21.0%) ingresaron por las dos maternidades y 6646 (79.0%) por los Centros de Salud.
  • De las 8410 mujeres, 42.7% permanecería bajo programa, 39.6% había abandonado, para 1481 mujeres (17.6%) no se disponía de los registros correspondientes y en 2 casos la interrupción obedeció a la decisión de embarazo.
  • La permanencia bajo programa muestra una clara asociación con la edad de las mujeres, ya que el porcentaje de abandonos es significativamente más importante en las menores de 20 años. Desde una perspectiva epidemiológica, al reunir escasamente una quinta parte de las mujeres captadas, lo observado en el grupo adolescente estaría reflejando una muy baja cobertura del PPR, atendiendo a la importancia numérica de las jóvenes en la estructura poblacional de áreas precarias y, a la vez, estaría explicando la persistencia de los embarazos a esas edades, que se mantienen concentrando un 30% del total de los embarazos anuales, cifra que llega a 10% entre los 10 y 17 años.
  • El nivel de instrucción que fuera consignado sólo en las maternidades y con omisiones en el 19.8% de los casos, también muestra asociación con la posibilidad de las mujeres de permanecer bajo programa, básicamente a expensas de quienes han completado la escolaridad secundaria. Entre ellas, que reúnen una proporción del 16.9% del total de mujeres con datos, el porcentaje de abandonos se reduce a 38.5%, siendo de 50% o más en menores niveles de instrucción.
  • Aunque la ausencia de información sobre los métodos utilizados por la mujer antes de su ingreso al PPR llega a un 56% de los casos, parecieran importantes algunos cambios registrados, a saber: que un 28.1% utilizaba anteriormente anticonceptivos orales (ACO), cifra que pasó a ser de 69.3% una vez incorporadas al programa, del mismo modo el uso del DIU que se incrementó de 2.8% a 12.9% y el de medroxiprogesterona que de 1.4% aumentó a 16.4%. Otros métodos anticonceptivos, como el uso de profilácticos o el coitus interruptus e incluso el no uso de ningún anticonceptivo, con cifras mucho más reducidas, experimentaron un descenso importante a expensas de la incorporación de las mujeres al programa.
  • La opción por el método anticonceptivo se asocia a la permanencia o no de la mujer bajo programa. En efecto, resulta significativamente mayor la continuidad cuando los métodos elegidos fueron el DIU o los inyectables, en tanto que el porcentaje de abandonos supera al 50% de los casos, cuando se trata de otros.
  • La insuficiencia general de la información disponible conduce también a que alrededor de 2000 mujeres ingresaron al programa sin la correspondiente mención del criterio de inclusión. Cuando el dato fue consignado, los criterios prioritarios (mujeres con 4 hijos o más o bien menores de 20 años con partos o abortos previos) fueron los motivos de la incorporación de otras 2000 mujeres aproximadamente. En el otro extremo, fue mínima la captación por antecedentes de HIV/ SIDA, de enfermedades que compliquen el embarazo, parto o puerperio o de abortos recientes.
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