SILO, EL SABIO DE LOS ANDES
Charla de intercambio con representantes del Instituto de Formación Política de Morena en Cuernavaca Morelos el 25 de abril del 2026.
Podemos iniciar esta charla considerando al Siloísmo como Mario Rodríguez Cobos (conocido en el ámbito literario como Silo) lo define en su Diccionario del Nuevo Humanismo: “un humanismo filosófico, pero también una actitud partícipe de los valores del Nuevo Humanismo”. En ese mismo diccionario Silo ofrece ejemplos de humanismos filosóficos como el existencialismo y representantes de algunas corrientes historicistas.
Autor: Genaro David Sámano Chávez
Pareciera que para Silo el tratamiento filosófico riguroso de algún tema, como en este caso el Humanismo, sería abordarlo según la fenomenología de Husserl, o sea a partir del dato empírico y de ahí iniciar una exploración no hacia el mundo externo como la Ciencia, sino hacia el mundo interno, el de la Conciencia. Sin embargo, creo que también se puede reconocer en sus escritos, temáticas y métodos propios de las tres grandes corrientes del pensamiento filosófico que establece Gracia (1989).
Una es la “corriente principal”, confía en capacidades intelectuales del ser humano como la razón para abordar los grandes problemas clásicos de la Metafísica: el estudio del Ser, de la conciencia y su objeto, del tiempo, de lo tangible o lo intangible. Gracia ubica en esta corriente a los filósofos más influyentes de la historia de la filosofía occidental, desde Parménides hasta Kant. En los estudios de Silo bajo el título “Los Fundamentos del Pensar”, expuestos en Corfú, en 1975 (Ascui, 2025:97) encontramos análisis que comparten método y tema con esa corriente principal de la filosofía.
Otra es la tradición poética que toma fuerza después de Kant pero que se remonta hasta Pitágoras. Esta tradición mantiene su interés por la Metafísica, pero considera que la razón o lo que percibimos por los sentidos, solo nos entrega un pobre reflejo de la realidad, y que solo la intuición, la experiencia mística o estética son las que nos darán en última instancia, una experiencia cognoscitiva de todo lo que hay. En los desarrollos de Silo sobre distintos tipos de conciencia (Ascui, 2025:68) podemos encontrar destellos de esta corriente.
La tercera corriente filosófica, es llamada “crítica”, iniciada según este autor por Protágoras y continuada por Francis Bacon hacia el positivismo del siglo XIX y XX. Se caracteriza por la opinión de que la filosofía no puede ofrecer conocimiento de la realidad y que, por tanto, la Metafísica es un “seudoproblema”. En los escritos de Silo agrupados bajo el título de Paisaje Humano encontramos la influencia de Wittgenstein. Sin pretenderlo este autor establece las bases del positivismo lógico la expresión más contemporánea de la corriente crítica
Detrás de la frase “de Dios nada puede decirse” de Silo y de la frase “de lo que no se puede hablar mejor callar “de Wittgenstein vemos gran afinidad, pues si bien reflejan nuestras limitaciones lingüísticas para referirnos a todo lo intangible o metafísico no lo intentan erradicar como si lo hicieron los positivistas lógicos. Pero esto no impidió que Silo compartiera el interés por la lógica (Ascui, 2025:17) que ellos tenían.
Hoy resulta claro que fines últimos de la Metafísica no se pueden conseguir por ninguna de estas tres vías filosóficas si antes, no se comprende la estructura cognoscitiva del ser humano, por lo que algunos filósofos como Ernst Tugendhat han postulado a la antropología filosófica como filosofía primera y ya no a la Metafísica.
Este giro antropológico creo que es compartido por el Siloísmo en muchos aspectos, y eso me hace pensarlo más una antropología filosófica que una filosofía. Los trabajos de autoconocimiento que impulsó Silo, su manera poética de concebir al ser humano como un “nombrador de mil nombres…” que cuando aclara su sentido la Tierra se ilumina, muestran una fuerte filiación con la antropología filosófica renacentista y sus visiones cósmicas del ser humano, que hacían ver al Universo como un Macroantropos y al ser humano como un Microcosmos.
Pero también en las ideas antropológicas de Pascal, que, aunque ya no es renacentista y en su tiempo la razón estaba próxima a desplazar de la centralidad al ser humano, todavía se reconoce que “hay razones del corazón que la razón no conoce”. Consideraba Pascal, que el ser humano llevaba la contradicción de un ser a quien había que enseñarle al mismo tiempo su pequeñez y su grandeza, puesto que, si frente al Universo puede considerarse insignificante, tiene autoconciencia y el Universo no.
Ya en las primeras décadas del siglo XX todavía tenemos una visión del ser humano renacentista en Scheler, su ensayo considerado fundador de la antropología filosófica moderna: “El puesto del hombre en el Cosmos” afirma que el ser humano es el único que puede hacer botar el Espíritu (la Cultura) en todo lo existente (García, 1982:141).
Sobre el Nuevo Humanismo Siloísta
Para su accionar social el Siloísmo fue adoptando diversas caras al medio, desde grupos de relajación, autoconocimiento y meditación hasta grupos culturales como el que tuvo su momento en la década de los ochenta y que tomó el nombre La Comunidad para el equilibrio y desarrollo del ser humano.
En innumerables comunidades y barrios de distintas ciudades del Mundo, se rentaron locales, o en las mismas casas para metafóricamente hablando, “desmontar la bomba de violencia que llevamos dentro” y que “el sistema” retroalimenta propiciando la falta de comunicación entre las personas y contradicción entre nuestro pensar, sentir y hacer. Todavía impregnados de ese espíritu renacentista tocábamos las puertas, para leer a quien amablemente nos escuchaba, frases del texto El Paisaje Interno de Silo, como la que dice “no eres un bólido que cae sino una brillante saeta que vuela haca los cielos…”.
Pero también se realizaban campañas sociales, por ejemplo, en México, fuimos de las primeras agrupaciones cuyos integrantes acudimos a los derrumbes para rescatar a quienes habían quedado atrapados en los escombros provocados por los terremotos de 1985.
Con esta forma organizativa los grupos siloístas esparcidos en distintas ciudades del mundo fueron dejando el espontaneísmo, muestra de ello fue el reconocimiento por la ONU de La Comunidad como agrupación cultural y social sin fines de lucro.
Después de una serie de conferencias en distinto países, el interés por la acción política empieza a surgir y Silo lanza una serie de escritos que dan forma a lo que se conoce como El Nuevo Humanismo o Humanismo Universalista base ideológica de lo que llamaríamos Partido Humanista.
Casi en todos los países, de donde se habían formado grupos de La Comunidad, emergieron juntas promotoras que a la postre tomarían el nombre de Partido Humanista. La facilidad con que en cada lugar se podía registrar un nuevo partido político era distinta, en algunos resultó relativamente fácil el trámite y entonces se empezó a hablar de una Internacional Humanista, que en Florencia el 07/01/89 realizaría su primera reunión en la que se dieron a conocer sus documentos fundacionales como la Declaración de Principios. En ellos percibimos un Humanismo muy diferente al que había mostrado el Siloísmo inicialmente.
Me parece que se trata ya de un Humanismo propio de la Ilustración del siglo XVIII, y por lo tanto un Humanismo de la modernidad, que se rebela al autoritarismo y promueve la ciencia, algo que los humanistas renacentistas no hicieron directamente. Por otro lado, coherentemente con lo anterior, Silo nos habla ya de un Humanismo científico que rechaza explicaciones de tipo metafísico como las necesidades históricas, adoptando una postura propia de la corriente crítica de la filosofía que ya mencionamos. Nace así el Nuevo Humanismo.
Los invito a que leamos estas tesis en pequeños equipos y las comentemos.
De lo leído destaco dos ideas como centrales, la concepción intencional e histórica del ser humano, ideas que llevarían a Silo, en un escrito posterior titulado El Tema de Dios, a vislumbrar la posibilidad de una mirada científica de la concepción del ser humano, pero sin naturalizarlo a la manera ilustrada que tenía una visión maquinista y por lo tanto pasiva de la naturaleza.
Es así como escribe en lo que quizás sería también un intento de evitar el solipsismo de una antropología filosófica: “los humanos siempre hemos vivido con código de ADN y ARN en nuestras células, pero hace muy poco tiempo que han sido descubiertos y comprendidos en su funcionamiento. Así las cosas, conceptos como intencionalidad, apertura, historicidad de la conciencia, intersubjetividad, horizonte, etcétera son de reciente precisión en el campo de las ideas, y con ello se ha dado cuenta de la estructura no de la vida en general, sino de “la vida humana”, resultando de todo esto una definición radicalmente diferente a la del animal racional”. De este modo, por ejemplo, la vida animal, la vida natural, comienza en el momento de la concepción, pero ¿cuándo comienza la vida humana si es por definición “ser en el mundo” y éste es apertura y medio social?”. Ante estas preguntas en mi opinión se abre la necesidad de desnaturalizar la idea de naturaleza, dejar de concebirla como un medio pasivo (Silo, 461:2002) sobre el cual se puede y debe ejercer un poder irrestricto como lo hace el humanismo antropocéntrico y no como lo propone el Nuevo Humanismo, que sin olvidarse de su preocupación central que es el ser humano, no descarta posturas espirituales como el teísmo y reconoce a la naturaleza como una fuerza activa en interacción con el ser humano que lo obliga a poner límites a su intención utilitaria sobre ella.
La idea de la naturaleza como fuerza activa es consistente con la ciencia en su versión no lineal y es ahí, que en mi opinión Silo completa su visión científico filosófica del Nuevo Humanismo.
El Humanismo Universalista
Pero es en México, al celebrarse las Jornadas Culturales Humanistas en 1994, donde el Nuevo Humanismo encuentra la inspiración para adoptar su segundo nombre: Humanismo Universalista, por la participación de agrupaciones y representantes de pueblos originarios; en estas Jornadas se hizo evidente que ciertos rasgos y expresiones de la cultura de etnias como las que nos acompañaban (y en las que no también), se podía apreciar un “humanismo empírico” como lo define Silo en su diccionario del Nuevo Humanismo y que posteriormente en una charla titulada “Qué entendemos hoy por Humanismo Universalista” lo caracterizaría con los seis puntos de la actitud humanista: 1. Ubicación del ser humano como valor y preocupación central. 2. Afirmación de la igualdad de todos los seres humanos. 3. Reconocimiento de la diversidad personal y cultural. 4. Tendencia al desarrollo del conocimiento por encima de lo aceptado como verdad absoluta. 5. Afirmación de la libertad de ideas y creencias. 6. Repudio de la violencia.
Humanismo Mexicano y Nuevo Humanismo
Participación de Verónica Galicia dando lectura de las ideas del Humanismo Mexicano.
Lectura de cuatro tesis del Humanismo Mexicano:
1) El pueblo irrumpe en el campo político cuando se pone en contacto y asume un núcleo humanista, mediante el cual reconoce su dignidad, sus intereses y el hecho mismo de que él es el sujeto de la soberanía
2) Los sectores populares son fuente de reivindicación de diversas exigencias que se remiten a necesidades básicas insatisfechas para producir y reproducir una forma de vida digna. Históricamente, en los sectores más desprotegidos es que surgen estas demandas y aquí se encuentra el germen de la participación. A través del surgimiento de demandas, en la manifestación de distintas insatisfacciones, es que se abre el espacio para reivindicar luchas populares, pero también postulados, principios ético – políticos, ideales y valores humanistas en el sentido más genérico del concepto.
3) El pueblo siempre será el origen y la reserva de humanidad en la sociedad porque ha padecido la injusticia y sufrido la falta de una vida digna, frente a lo cual, para comenzar a afirmar su vida, ha necesitado recuperar la dignidad de su humanidad que está presente en cada exigencia y en cada lucha, así como en la grandeza de su cultura histórica.
4) La exigencia de “tierra y libertad” que enarboló el Zapatismo surgió del pueblo rural esclavizado y sin tierra. Es decir, el pueblo no saca a la luz valores humanistas recurriendo a las ideas abstractas del humanismo académico, sino que las recupera de la manera más orgánica y material de la que pueden surgir: desde la experiencia de sufrimiento de la humanidad concreta expoliada.
Si tomamos en cuenta lo que nos dice Silo en su Diccionario del Nuevo Humanismo acerca del humanitarismo: “actividad práctica mediante la cual se trata de solucionar problemas puntuales de individuos o de conjuntos humanos sin pretender modificar las estructuras de poder” que pueden emprender voluntarios y sectores importantes de la población, no podemos considerar absolutamente del todo al Humanismo Mexicano en el terreno del humanitarismo pues si bien, algunos de los beneficios que ha propiciado en la población podríamos identificarlos con él, la democratización del poder judicial, la revocación de mandato y sobre todo la superación de la hegemonía del PRI son verdaderas transformaciones de las estructuras de poder a favor del pueblo.
Por otro lado, la propuesta de que “las escaleras se limpian de arriba hacia abajo” de AMLO frente a la que promovía el Partido Humanista con la acción de base en vecindarios siguiendo el Plan Humanista Municipal, marca una diferencia importante pues, separadas resultan inconmensurables, pero actuando al mismo tiempo evitarían lo que sucedió a Akenatón con su revolución humanista y no violenta en el antiguo Egipto (Silo, 1997:52).
Desde luego que las propuestas de Silo: “A partir de ahora no habrá progreso si no es de todos y para todos” y “por el bien de todos primero los pobres” de la Cuarta Transformación son totalmente afines.
El origen orgánico de los valores del Humanismo Mexicano como se señala en las Tesis del Humanismo Mexicano y la participación popular fue un factor imprescindible para que Morena llegara al poder, pero no se deben desdeñar bases académicas. Un humanismo científico y filosófico como el que ha ido construyendo el Nuevo Humanismo Universalista, es necesario para profundizar en el cambio social y personal que nos lleve a la “Revolución de las Conciencias” que proclama el Humanismo Mexicano y a la “transformación simultánea del individuo y su medio” que propone el Nuevo Humanismo.
También de origen orgánico puede ser la economía humanista cuando ésta deja de verse exclusivamente desde la perspectiva de las sociedades capitalistas donde las actitudes de enriquecimiento personal predominan, y se considera en el contexto cultural en el que se
producen bienes y servicios dando lugar a lo que se conoce como “economías incrustadas” (Plattner, 1991:21) en las que la economía no funciona como un sistema separado, con sus propias leyes de oferta y demanda sino que está “metida” dentro de las relaciones sociales, políticas y religiosas.
Por otro lado datos etnográficos, que atestiguan intenciones economizantes individuales a la hora de satisfacer necesidades de subsistencia en pueblos, o comunidades que se encuentran en una etapa tribal (Herskovits, 1952), me hacen pensar que actitudes como el progresismo económico individual no se opone del todo a la actitud humanista que define al Humanismo Universalista, si tomamos en cuenta las siguientes palabras del humanista León Battista Alberti rescatadas por Puledda a la hora de caracterizar el humanismo histórico renacentista:
“El verdadero valor del hombre reside en el trabajo, que permite la prosperidad de la familia y la sociedad. Alberti invierte la ética medieval de la pobreza y la renuncia, afirmando que el florecer de las riquezas no solo no va en contra de los principios religiosos, sino que es una clara demostración del favor divino.” (Puledda, 1996:27).
Creo que actitudes economizantes como las que dan lugar al cálculo costo beneficio, la capitalización de ciertos medios de producción, o simplemente el tratar de abastecerse gastando el mínimo de energía personal, son actividades que toda persona emprende y que no necesariamente resultarían incompatibles con actitudes humanistas, pues son actividades que contribuyen a algo que está en la base del humanismo en su expresión histórica más original: la defensa de la vida individual (Grassi, 2017:5).
Probablemente el advenimiento de la sociedad posmoderna y el declive de las ideologías revolucionarias que conlleva (Lipovetsky, 2008), pueda explicar el espacio político o influencia que ha ganado el humanismo frente al capitalismo y el socialismo. En las épocas revolucionarias de la modernidad hablar de humanismo en el terreno político, era como ponerse una camiseta que dijera golpéame, una “mamarrachada” (algo ridículo, sin seriedad) como contó un viejo militante del partido humanista al comentar la manera en que sentía que lo miraban los militantes de izquierda, o como un burgués que retrasa el verdadero proceso encaminado hacia la dictadura del proletariado.
Por ello creo necesario repensar cualquier llamado a un humanismo revolucionario en una sociedad posmoderna, si la idea de revolución corresponde todavía a la que heredamos de la modernidad. En los seres humanos posmodernos domina el individualismo y desde luego el hedonismo, pero eso no ha impedido que una gran mayoría haya votado por un gobierno que se plantea una revolución no violenta como la Cuarta Transformación en México. El llamado al voto no es un acto revolucionario o de ruptura, como los que caracterizaban a la modernidad, sin embargo, en la posmodernidad está produciendo estragos a los oligarcas deshumanizados.
Bibliografía
Ascui, Patricio. 2026. Silo y el pensar. Una antología de sus escritos y conferencias.
Plattner, S. Antropología económica. 1991.
Puledda, Salvatore. 1996. Interpretaciones del humanismo. Plaza y Valdés.
Lipovetsky, Gilles. 2008. La era del vacío. Anagrama.
García, Juan David. Antropología filosófica contemporánea. 1982. Anthropos.
Grassi, Ernesto. 2017. Defensa de la vida individual Los studia humanitatiz como tradición filosófica.
Gracia, Jorge J.E. 1998. La filosofía y su historia.
Silo. Mitos raíces universales. 1997. P y V.
Silo. Diccionario del Nuevo Humanismo 2. 2002. P y V.
Redacción México
Nota Original en: PRESSENZA.COM

