Navarro: La derrota de Magnetto, Argenzuela y la resignación que puede derivar en más de 20 mil muertos

La estrategia de Clarín de golpear a un gobierno moderado resultó un bumerang. El presidente cumplió la promesa de campaña que lo impulsó al triunfo. El mensaje de Alberto Fernández sobre la cuarentena sugiere que el Gobierno se resignó a soportar miles de fallecimientos más.

Roberto Navarro

“Si igual van a decir que somos Venezuela, seamos Venezuela”. La frase de Dady Brieva advertía hace dos meses que la moderación del Gobierno no recibía del lado del establishment la respuesta esperada.

Desde que Cristina anunció en su ya histórico video del 18 de mayo de 2019 que el candidato era Alberto supimos que el hoy presidente venía a comandar un gobierno más amplio, más negociador, más moderado, un poco más al centro. Y así fue hasta hace pocos días en que la conclusión se volvió muy clara: la estrategia ya tenía más costos que beneficios.

Así el Frente de Todos cambió de ritmo y en una semana avanzó con la regulación de las telecomunicaciones y con el aporte extraordinario a las grandes fortunas.

Los empresarios que van a la cola de Héctor Magnetto deberían repensar si es el líder adecuado. El pope de Clarín responde de la misma manera a un gobierno impulsivo que a uno moderado; a una administración de izquierda que a una de centro. Si da lo mismo, es lógico que el Gobierno se decida a hacer política con todas las herramientas que el Estado le permite y dejar los editoriales desaforados y las marchas del delirio como ruido de fondo, un zumbido de un moscardón que molesta, pero no inmoviliza.

Esta semana se conoció un dato que revela que el presidente va cumpliendo una a una sus promesas electorales: los bancos vieron caer sus ganancias a la mitad de 2019, merced a la fuerte baja de la tasa de las Leliq. Este dato más la suba de la mayoría de las jubilaciones por arriba de la inflación y el derecho a recibir medicamentos gratis de todos los jubilados concreta el cumplimiento de una promesa presidencial que en su momento supo cambiar el rumbo de las PASO de agosto de 2019: bajar las ganancias de los bancos y mejorar la situación de los jubilados.

El DNU de las Telcos

En una nueva normalidad con un alto componente virtual la regulación de las telecomunicaciones se convierte en una obligación moral para un gobierno progresista: Por esos canales discurren infinidad de relaciones laborales, de estudio, amistosas, amorosas y en muchos casos hasta sexuales.

En materia económica, un puñado de empresas es proveedor de todo el resto de la economía. Un mal funcionamiento del sector le resta competitividad a el país entero.

Con todo, hay que decir que la mayoría de los países no le impusieron a las empresas de telecomunicaciones las obligaciones de un servicio público. En muchos casos porque piensan que es un sector de alta inversión con precios internacionales que bajan desde hace décadas y que lo mejor es dejarlas libradas a la competencia.

El problema aquí es la escasez de competencia. Sin embargo, la reglamentación en ciernes no podrá ignorar que una regulación demasiado estricta puede jugar en contra del aumento de inversiones. El ENACOM deberá ser quirúrgico en su intervención: encontrar una regulación equilibrada que impida el abuso sin desincentivar la inversión.

En principio, el presidente tomó una decisión sensata que en el mundo actual, en el fragor regional y con las amenazas con las que convive es casi revolucionaria.

Grandes fortunas

El espíritu de la ley tratará de gravar por única vez con un impuesto a las 12.000 argentinos con las mayores fortunas. Se definió el límite en los patrimonios declarados de más de $ 200 millones a diciembre de 2019. A estos les impondrán un 2% y la alícuota irá subiendo hasta el 3,5% para los que superan los $ 3.000 millones.

Los legisladores pensaron un artículo aparte para quienes fugaron o armaron su patrimonio afuera del país. Por el total de bienes en el exterior se tributará un recargo del 50% sobre el cargo que le corresponda. Pero, en caso de que traiga el 30% de sus tenencias financieras declaradas afuera, el diferencial se eliminará y abonará como si la totalidad estuviera fronteras adentro. Se esperan recaudar 300 mil millones de pesos

Un 20% se destinará a la compra y/o elaboración de equipamiento e insumos críticos para la emergencia sanitaria. Otro quinto a empleo y remuneración de trabajadores. Se completa el 60% con becas Progresar para estudiantes. Luego, un 15% se utilizará para habitantes de barrios populares en proceso de integración urbana. El 25% restante irá a programas de exploración y desarrollo de gas natural a través de ENARSA, que deberá reinvertir las utilidades en nuevos proyectos, todo coordinado con YPF. Un aporte progresivo en un momento en el que el dinero es indispensable

Deuda y después

Alberto ya tiene otra buena noticia para dar: el lunes anunciará que el canje de deuda tuvo una aceptación superior al 90%. Así se aleja la posibilidad del acoso de los buitres y se presenta al país como un actor amigable del mercado. El dato puede aportar algo al tenso mercado cambiario.  La semana próxima, para no perder envión, se anunciarán las sesenta medidas para salir de la recesión.

Resignados a superar los 20 mil muertos

La fuerte suba de contagios de esta semana, un saldo actual de 8300 fallecidos reportados y un promedio de 200 muertes diarias, auguran que el país va superar como mínimo las 20 mil muertes por COVID-19.

El 17 de mayo había 375 muertos en el país; el 11 de junio, 750 muertos; el 5 de julio, 1500 muertos; el 27 de julio, 3000 muertos; el 18 de agosto, 6000. La cantidad se duplica cada 24 días. Si nada cambia, el 13 de setiembre tendremos 12 mil muertos, el 5 de octubre, 24 mil y el 27 de octubre 48 mil.

Sin llegar a esos guarismos, es fácil presumir que, aún si los 10 mil contagios promedio de esta semana fueran el pico, lo que viene es una meseta en esos guarismos que en Europa duró entre 3 y 4 semanas porque la gente se asustó y se metió adentro, pero que en Brasil lleva meses. Así, aún siguiendo los parámetros europeos, nos esperan 4 semanas a estos niveles y varias más bajando lentamente. Con 8 semanas a un promedio conservador de 250 fallecimientos diarios suman 15 mil fallecidos a los 8300 actuales: 23.300. Pero la realidad muestra una curva ascendente en la mayor parte del territorio nacional y varios distritos con sistemas sanitarios saturados. En ese contexto el total de fallecidos apunta a superar los guarismos espantosos de España e Italia.

Rodrigo Castro, investigador del Instituto de Ciencias de la Computación de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA, había previsto hace ya más de tres semanas que, sin intervenciones adecuadas, a fines de este mes se llegaría a esa cifra de nuevos reportes diarios.  Ahora señaló en un informe que, si no cambia nada, en dos semanas podríamos alcanzar los 15 mil casos diarios.

El senador correntino Martín Barrionuevo aseguró a El Destape que el cálculo de 20 mil fallecidos es cauteloso: ”Hay provincias que se acercan al colapso del sistema sanitario, eso va a subir el nivel de letalidad. En Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos y el interior de la Provincia de Buenos Aires se está armando otro enorme bloque infeccioso que recién comienza”.

¿Se puede hacer algo para evitarlo? Se puede intentar.

¿Lo está haciendo el gobierno? El brevísimo y mal difundido mensaje presidencial de ayer dejó dudas, al menos en materia comunicacional. Cómo mínimo no fue una señal adecuada.

  • ¿Por qué el día de mayores contagios el presidente decide hacer un anuncio de 5 minutos. El hecho de que haya surgido alguna diferencia con Horacio Rodríguez Larreta no es impedimento para que el presidente lo hiciera él sólo.
  • ¿Por qué en el momento más complicado decide prescindir de la televisión y lo lanza en redes para que luego los canales los pasen cada uno a la hora que decidan?
  • ¿Por qué en el peor día de contagios se siguen tomando decisiones como las reuniones de diez personas y las aperturas en CABA, que pueden ser una señal confusa para la población?

Me parece que, por el contrario, era el día para que el presidente pusiera toda la carne al asador: utilizara sus dotes de comunicación para advertir de la gravedad del período que estamos transitando y aprovechar para dar una clase simple de cómo cuidarse, en vivo y con todas las herramientas posibles: distanciamiento, barbijo, lavado de manos, situaciones de mayor peligro. Sí, hay que seguir enseñándolo porque todos los especialistas señalan que la población no adquirió los hábitos correctamente.

Creo que debió hablarles a médicas y médicos y enfermeras y enfermeros que están exhaustos y pueden haberse desmoralizado ante la escasísima intensidad del mensaje. Incluso pudo haberos invitado a contar sus experiencias.

Creo que presidente debe decirle a la sociedad que, si nada cambia, vamos camino a un número de fallecidos dramático.

No creo que la decisión haya sido responsabilidad del secretario de Medios ni el de Comunicación: es obvio que una decisión tan trascendente la tomó el presidente.

Conozco de su enorme preocupación por el problema y por la sensibilidad con que vive las muertes.

Es el presidente de la cuarentena temprana que permitió rearmar un sistema sanitario abandonado, el de la vacuna, el de los medicamentos gratis y tantas otras medidas.

Pero creo que en la batalla por la concientización de la sociedad tiró la toalla. Se resignó a dar una lucha que piensa perdida. Y quizá no está perdida.

Todavía está a tiempo de modificarlo: de darle un nuevo impulso a la campaña de concientización, de mostrar que no se resigna a perder tantas vidas, aunque las posibilidades de lograrlo sean escasas.

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