«Manolo el del Sporting»: un hombre condenado dos veces y muerto en prisión. Reconciliación y memoria democrática
Una historia local con resonancia universal
La represión franquista a través de un caso concreto y la Ley de Memoria Democrática, herramienta de reparación
Hay historias que nacen en una calle concreta, en un puerto concreto, en una familia concreta, y sin embargo terminan hablando de algo mucho más grande que ellas mismas. Historias que pertenecen a Ferrol, a Galicia y a España, pero también a Chile, Argentina, Uruguay, Bosnia, Camboya, Ruanda, Palestina, Ucrania, … o cualquier otro lugar donde la violencia dejó muertos sin tumba, familias rotas y generaciones enteras obligadas a convivir con silencios impuestos, sin que una nueva normalidad pavimente los caminos entre ellos.
Recientemente supimos que la Asociación Cultural “Memoria Histórica Democrática” (HMD ), en los Juzgados de Ferrol (A Coruña, España), ha asesorado y acompañado ante la Fiscal Provincial de Memoria Democrática y Derechos Humanos, a José López-Turnes García, nieto de Manuel López Roibás, demandando la declaración de su abuelo como víctima de la Dictadura franquista, solicitando la anulación de sus condenas y su inclusión en el Censo Estatal de Víctimas.
NOTA DE PRENSA![]() Manuel López Roibás y su nieto José López-Turnes García MANUEL LÓPEZ ROIBÁS, conocido como “Manolo el del Sporting”. Nació en Ares, en 1896, en el seno de una familia de pescadores. Emigró a Cuba, donde trabajó con éxito como comercial de alimentación y bebidas entre La Habana y EE.UU. En 1930 regresó a España, contrajo matrimonio con María Victoria Turnes Robles y tuvieron cuatro hijos. Regentaba en Ferrol el Restaurante “Sporting” y un Club de Jazz, frente al Cantón. Militante de Izquierda Republicana, fue detenido, procesado y condenado a 6 años de prisión en 1942 por difundir un discurso del líder socialista Indalecio Prieto pronunciado en la Universidad de Washington. Recuperó la libertad en 1944, mientras sus negocios se sumían en la precariedad por su condición de señalado como desafecto al Régimen. Pasó a militar en el Partido Comunista y en 1947 fue detenido nuevamente por colaborar con el Socorro Rojo, auxiliando a las víctimas de la dictadura, y condenado a otros 6 años de prisión. Falleció en la Cárcel Central de Burgos en 1950, mientras aguardaba la libertad condicional; una muerte inducida por la enfermedad contraída bajo las infrahumanas condiciones de la prisión y en circunstancias poco claras. Su familia perdió el restaurante, fue expulsada de su domicilio y vio cómo sus pertenencias eran quemadas en plena calle Magdalena. Salieron adelante sufriendo infinitas penalidades y gracias al trabajo prematuro de sus hijos. Hoy demandan la recuperación de la memoria y el reconocimiento de una persona honesta, víctima de su aspiración a un mundo mejor para todos, querida y apreciada por cuantos le conocieron. Este caso es un ejemplo paradigmático de la represión política y económica durante la posguerra en Ferrolterra. Aunque la información proviene principalmente de las investigaciones de la Asociación Cultural Memoria Histórica Democrática y del testimonio directo de su nieto, José López-Turnes García, se pueden extraer detalles clave que contextualizan la magnitud de la persecución sufrida por Manuel López Roibás. |
El contexto final: la expresión «muerte inducida»
En la nota de prensa hay una expresión especialmente dura, «muerte inducida». Detrás de esas dos palabras hay una práctica histórica repetida en muchos sistemas penitenciarios de dictaduras y regímenes autoritarios. En la España de la posguerra, especialmente en la Cárcel Central de Burgos, las condiciones eran extremas: frío, hambre, falta de higiene, ausencia de atención médica. Numerosos presos políticos murieron de tuberculosis, desnutrición o agotamiento. Formalmente no eran ejecuciones. Pero las condiciones de vida los empujaban hacia una muerte prematura.
Manuel López Roibás falleció precisamente cuando estaba próximo a obtener la libertad condicional. Su nieto, José López-Turnes García, no busca solo revisar un expediente antiguo. Busca entender cómo se puede sobrevivir a dos procesos, a años de cárcel y a la ruina económica, para morir justo antes de recuperar la libertad.
Los motivos de las condenas: una desproporción evidente
- Primera condena (1942): seis años de prisión por difundir un discurso del líder socialista exiliado Indalecio Prieto, pronunciado en la Universidad de Washington. La dictadura perseguía cualquier idea procedente del extranjero.
- Segunda condena (1947): otros seis años por colaborar con el Socorro Rojo, una organización que ayudaba a familias de presos con alimentos y apoyo básico.
La represión económica y social
La cárcel no fue el único castigo. El Restaurante Sporting, frente al Cantón de Ferrol, fue cerrado. Sus muebles y pertenencias familiares fueron quemados en la calle Magdalena. No fue un exceso aislado: era la «escenificación de la muerte civil». La viuda quedó marcada, los hijos crecieron bajo el estigma político. Durante décadas, bastaba con ser familiar de un represaliado para encontrar cerradas las puertas del trabajo o la educación.
La dimensión humana y cultural
Manuel López Roibás había vivido entre Cuba y Estados Unidos. Impulsó un club de jazz en el Ferrol de los años treinta. El jazz representaba modernidad, intercambio cultural, una España abierta y conectada con el mundo que la guerra y la dictadura truncaron para siempre.
Qué se pide hoy ante la Fiscalía de Memoria Democrática
La denuncia presentada por su nieto, bajo la Ley 20/2022 de Memoria Democrática, recalcar, que se pretenden tres objetivos:
- La nulidad de las condenas de 1942 y 1947, dictadas por tribunales ilegítimos.
- La inclusión de Manuel López Roibás en el Censo Estatal de Víctimas.
- El reconocimiento oficial de las circunstancias de su muerte en prisión.
Contexto para los lectores de lejos: por qué esta segunda Ley tuvo que promulgarse en España, en 2022
España ya tenía una Ley de Memoria Histórica desde 2007, impulsada por Zapatero. Durante los gobiernos de Rajoy (Partido Popular, partido refundado de “Aliana Popular” y herederos del franquismo), esa ley quedó sin presupuesto.
Es más, el propio Rajoy bromeó cuando le preguntaban por los cientos de miles de cadáveres aún en fosas comunes y el tema de la “memoria histórica”. Vino a contestar que la respuesta estaba en que el las Leyes de Presupuestos Generales del Estado esa Ley tenía asignados fondos. Saque el lector sus conclusiones.
Mientras tanto, algunas comunidades autónomas, entonces gobernadas por el PP y Vox aprobaron las llamadas «leyes de concordia», que en la práctica descafeinaban la reparación y equiparaban víctimas sin distinguir la causa de la represión; ni abordad la restitución del honor y anulación de las condenas y juicios y sus pantomimas antes, durante la Guerra Civil, y años del primer Franquismo. Por eso fue necesaria una nueva ley en 2022, promulgado ya con Pedro Sánchez de presidente, que creó una Fiscalía específica, declaró nulas las sentencias franquistas y obligó a colaborar a las Administraciones Publicas a todos los niveles del Estado.
El mapa de fosas y desaparecidos
Para conocimiento fuera de España. Ochenta años después del final de la Guerra Civil, aún se desconoce el paradero de más de 114.000 desaparecidos forzosos: Esta es la cifra que suelen citar Asociaciones de Memoria Histórica y que fue recogida en autos judiciales (como los del juez Baltasar Garzón en 2008). Algunas estimaciones actuales elevan este número hasta los 140.000-143.000 víctimas.
- Más de 5.800 fosas registradas: El mapa audiovisual de RTVE y los datos del Ministerio contabilizan cerca de 000 enterramientos irregulares. De ellos, solo una fracción (alrededor de 1.500) han sido exhumados total o parcialmente.
- 857 registros de víctimas: Según datos del Gobierno de abril de 2026, el sistema interno del censo estatal ya ha integrado más de medio millón de registros que incluyen fallecidos, desaparecidos, exiliados y bebés robados, aunque se reconoce que todavía existen duplicidades por depurar.
- 000 cuerpos recuperados: Desde el año 2000, se han logrado recuperar los restos de aproximadamente 17.000 personas. Un informe reciente sugiere un plan urgente para recuperar otros 25.000 cuerpos en los próximos cinco años (véanse Infobae, LaVozRepublicana.es, Wikipedia, RTVE/es/noticias, LaRazon.es, LaSexta).
Muchos fueron enterrados en cunetas, bosques o páramos. La Ley de Memoria Democrática impulsó un mapa estatal de fosas y desaparecidos, público y actualizado. No es solo una herramienta técnica: es una forma de devolver existencia pública a quienes fueron borrados incluso después de muertos.
Una herida universal, no solo española
El debate sobre la memoria no es un fenómeno aislado de España. En Argentina, las Madres de Plaza de Mayo llevan décadas buscando a sus desaparecidos. El actual gobierno de Javier Milei ha profundizado la controversia al calificarlas de «locas» y desmantelar organismos de derechos humanos (véase, por ejemplo, The New York Times). La antigua Yugoslavia sigue teniendo fosas sin identificar y comunidades que viven bajo relatos incompatibles sobre lo ocurrido. Sudáfrica, Ruanda o Camboya también enfrentaron la misma dificultad: cómo reconstruir la convivencia sin convertir el olvido en política de Estado.
Porque la memoria no es una cuestión arqueológica. Es una disputa sobre el relato moral de una sociedad: quién sufrió, quién ejerció la violencia, quién la justificó y quién prefiere no mirar.
Un cierre necesario
El espíritu memorialista, y la Ley última “de memoria democrática”, no buscan fabricar vencedores tardíos ni derrotados eternos. Busca reconocer “al otro”, su alteridad y en ejercicio mutuo reconocer el dolor, restaurar la dignidad de las víctimas y permitir que las sociedades se reconcilien con su propia historia. Sin falsearla ni barrerla bajo la alfombra del olvido. Cuando una sociedad decide olvidar deliberadamente a una parte de sus muertos. En nuestro caso, siendo una Guerra Civil, Golpe Militar que rompe la Continuidad Democrática, e instaura un posterior régimen dictatorial, que duró 40 años. Esas proporciones y circunstancias, pedían un segundo esfuerzo por centrar los debates y desencuentros para cerrar el pasado. Como contexto internacional, lo contrario solo consigue empujar lo innombrable hacia el futuro.
Ese es el sentido último del proceso iniciado por la familia de Manuel López Roibás. No buscan privilegios ni revancha. Buscan algo mucho más humano … Que un país sea capaz de mirar de frente a sus muertos y reconocer que existieron, que sufrieron y que merecen ocupar un lugar honesto en la memoria colectiva común.
Quizá por eso, la reconciliación nunca llega del todo cuando se la espera pasivamente. El tiempo pasa, pero no siempre comprende, y sin embargo, tampoco puede imponerse desde fuera, ni decretarse como una forma de orden.
Hay algo más lento, más frágil, casi imperceptible, que ocurre cuando una sociedad deja de defenderse de su pasado y se atreve, aunque sea por un instante, a mirarlo sin excusas. A entenderlo. Tal vez ahí —en ese punto sin ruido, sin victoria y sin relato forense— empieza algo que no es todavía paz, es una nueva normalidad o vecindad. Frágil, pero que ya no es olvido o herida abierta. Y quizá sea así, lo único que en tantos lugares con el tiempo suficiente —pero sin abandonarlo— puede evitar que lo innombrable regrese y se sienta reconciliación.
Ángel Sanz Montes
Nota Original en: PRESSENZA.COM

