Wiley acaba de publicar una nueva edición de su informe “AI: Powering the author journey”, una encuesta realizada a más de 2.400 investigadores de todo el mundo sobre el uso de la IA. Y los números son contundentes: si en 2024 el 57% de los encuestados señalaba utilizar la IA, hoy ya es parte del trabajo del 84%. Un crecimiento exponencial que da cuenta del fenómeno.
Algunos datos y conclusiones clave del documento:
- Un 73% de los encuestados quiere que los editores definan con claridad qué usos de IA son aceptables.
- 64% menciona como barrera principal para utilizar IA las inexactitudes o «alucinaciones» de los modelos.
- 58% señala como principal preocupación la seguridad de la información y la privacidad.
- 74% muestra interés en usar IA para preparación de manuscritos y asistencia de escritura en los próximos dos años. 59% considera que en esa tarea la IA actualmente lo hace mejor que los humanos.
Este diagnóstico dialoga con un artículo reciente publicado en Popular by Design, donde se señala que sectores como el académico todavía no terminan de dimensionar el alcance del cambio.
El texto afirma que la IA ya puede realizar una parte sustancial del trabajo académico a un nivel muy alto. No solo ayuda con tareas técnicas: también puede producir revisiones bibliográficas, recombinaciones conceptuales y borradores de papers con calidad cercana a la publicación. Y esto conecta con otra idea: el verdadero valor de la investigación ya no está en el artículo de 30 páginas, sino en la pregunta, el diseño, el análisis y la validación.
Además, el texto afirma que los académicos jóvenes serán los más afectados. La IA reduce el valor del trabajo técnico rutinario y eleva el valor relativo de las ideas originales, el criterio y la capacidad de verificar. Eso cambia las reglas de entrada a la carrera académica. Tareas como limpiar datos, correr análisis o redactar revisiones ya pueden ser absorbidas por la IA. Lo que sigue siendo valioso en colaboradores humanos es el pensamiento original y el desafío intelectual.
En definitiva, la IA puede mejorar mucho la ciencia. Puede acelerar diseños experimentales, ampliar la escala de investigación, hacer el conocimiento más accesible y reducir ventajas históricas de élites académicas anglófonas o de universidades top.
Vía
En la publicación académica, el uso de IA creció de un 57% a un 84% en un año
Fuente: PERIODISMO.com

