El viejo fascismo disfrazado de tecnología emergente
El viejo fascismo disfrazado de tecnología emergente

freepik
Javier Belda
Palantir (en adelante «P «) publicó un manifiesto de 22 puntos en su cuenta oficial de X. No les queremos aburrir con los postulados de personajes carentes de los más elementales principios educativos, nos limitaremos a comentar nuestras impresiones.
Lo que quieren los tecnofeudalistas (Varoufakis dixit) es que hablemos de ellos. Se trata de seguir engordando el negocio; un negocio que obtiene su prestigio a través de la resonancia social, siendo en el fondo algo insustancial e improductivo. De ahí que su manifiesto trate de ofender por un lado y de intimidar por el otro.
Así que nos sentimos intimidados, pero no tanto como para ser obedientes y, por supuesto, nos sentimos ofendidos.
Este grupito, AK, NZ o el más sonado PT, son los nuevos triunfadores de la época, pero básicamente analfabetos, sin ningún interés por el ser humano, por su historia, su cultura y su sentido cósmico universal. Sobre todo, no tienen respeto por la vida y, como los fascistas de todos los tiempos, presumen de ello.
PT se sitúa en el puesto 115 entre los superricos en el ranking de Bloomberg; “sin duda” debe ser alguien muy luminoso (como su admirado / financiado Donald Trump).
Las palabras de Karl Marx en Manuscritos económicos y filosóficos de 1844 valen de síntesis.
Soy malo, deshonesto, falto de escrúpulos, estúpido; pero el dinero es honrado y, por tanto, también su poseedor. El dinero es el bien supremo; luego su poseedor es bueno. El dinero me ahorra el trabajo de ser deshonesto: por eso se me supone honrado. Soy estúpido, pero el dinero es el verdadero entendimiento de todas las cosas; ¿cómo iba a ser estúpido su poseedor?
El plan comercial de P tampoco es algo novedoso en sus fundamentos básicos. En El Capital (1867), Marx desarrolla la idea del fetichismo de la mercancía, donde el dinero y las mercancías aparecen dotados de poderes mágicos y autonomía, ocultando las verdaderas relaciones sociales entre los seres humanos.
Modelo de negocio
P representa al capitalismo en su última etapa de demolición.
La firma nació tras el 11S con el objetivo de interpretar enormes volúmenes de datos para el gobierno de Estados Unidos e Israel.
Su negocio va asociado al término Kill Chain (Cadena de Muerte), con significados principales en dos contextos: militar y ciberseguridad.
Ciberseguridad.
1. Reconocimiento: el atacante investiga a la víctima (correos, redes, llamadas, búsquedas, relaciones, amistades, viajes).
2. Armado: crea el «arma» (malware) usando la información obtenida.
3. Entrega: transmite arma a los sistemas de la víctima.
4. Explotación: ejecuta el código malicioso aprovechando una vulnerabilidad, mezcla de ingenuidad y desconocimiento.
5. Instalación: instala el malware permanentemente (backdoor, troyano). El malware se copia a la carpeta de inicio del sistema.
6. Comando y Control (C2): el atacante establece conexión remota con el sistema infectado. El malware se conecta a un servidor externo para recibir órdenes.
7. Acción sobre objetivos: el atacante logra su objetivo final, exfiltrar información sensible (robar datos, cifrar archivos, etc.).
Militar.
En escenarios de guerra el trabajo de P se traduce en el uso masivo de inteligencia artificial en el procesamiento de cuantiosa información, satelital y de telecomunicaciones para la detección de blancos, el cálculo de riesgos propios y daños colaterales “aceptables”.
El proceso que describe las fases de un ataque, desde la identificación del objetivo hasta su destrucción física, consta de 5 puntos.
-Encontrar: Detectar y localizar al objetivo.
-Fijar: Impedir que el objetivo se mueva o escape.
-Seguir: Mantener la vigilancia continua sobre el objetivo.
-Atacar: Emplear la fuerza contra el objetivo.
-Evaluar: Determinar si el objetivo fue neutralizado y considerar nuevos objetivos vinculados.
Todo ello nos recuerda:
-a los recientes atentados indiscriminados en el Líbano contra el movimiento chií Hezbolá a través de los dispositivos de telefonía móvil,
-a los crímenes constantes contra supuestos miembros de Hamás en Gaza,
-así como a los diversos atentados en Irán contra altos representantes políticos y religiosos.
Además, nos preguntamos sobre el propósito de centenares de miles de civiles asesinados en los países atacados, a merced de la experimentación: ¿genocidio? ¿búsqueda de reacción psicosocial? ¿divertimento para sádicos?…
Crisis sistémica
Hace pocos años se comenzó a hablar del riesgo de la IA generativa y la computación cuántica. Todas las potencias mundiales, las grandes corporaciones estatales o privadas entraron en una carrera alocada similar al proyecto Manhattan. De hecho, estos impresentables de P publicitan sin reparos su admiración por Oppenheimer, padre de la bomba atómica americana.
Ante el poder disruptivo de la IA nadie se reunió para ver cómo manejar la 4ª revolución industrial de manera cabal, sino que se dedicaron a usarla para el asesinato selectivo de técnicos cualificados de países orientales, considerados competidores.
Así que nos encontramos frente a una crisis sistémica sin precedentes y, no solo no hemos previsto nada para afrontar la situación, sino que los botones rojos están en las peores manos.
Su psicopatología ideológica dice:
-Se debe revertir lo que definen como “decadencia de una cultura o civilización”.
-Se debe eliminar el poder blando y, sin consulta a la población, cambiarlo por un poder duro, basado en armas desarrolladas con software e IA.
-Las nuevas armas de destrucción masiva son, justamente, aquellas, a las que Estados Unidos debe llegar primero que sus enemigos para reafirmar su poderío.
-P es contratista de los departamentos estadounidenses de Guerra y Seguridad Interior, así como de la CIA. Postula que el país debe organizarse para la guerra. Los jóvenes y especialmente los pobres deben ser soldados en un servicio militar obligatorio.
-Los tecnofeudalistas se arrogan el derecho de imponer “grandes narrativas”, entre las que se cuenta su aporte contra el crimen. Se trata de acumular y desposeer a las personas de sus datos personales, usando las tecnologías de reconocimiento facial con capacidad de procesamiento masivo y la inteligencia artificial para predecir el delito. Así, la seguridad prima por sobre las libertades públicas y el derecho a la intimidad.
-Basta de “cautela pública”; bienvenida la era de la desmesura. La sierra eléctrica de Milei no es una anécdota sino la norma. Basta de “pluralismo vacío” y de “inclusión”; bienvenidos el supremacismo y la condena a las “culturas y subculturas mediocres, regresivas y perjudiciales”.
-P deplora el hecho de que el sector público aún no esté totalmente desprovisto de conciencia. Ya no se necesita la justicia porque de eso se ocupa la IA. Los funcionarios públicos deben ser despedidos en masa, excepto una mínima élite con sueldos desorbitados que ingresa en el suculento negocio.
Esta violencia extrema neofascista ha puesto en foco en las naciones que tratan de preservar su cultura y sus principios civilizatorios: China, Rusia, Irán…
Las personas de a pie somos aparentemente sujetos pasivos frente a semejante maquinaria. No contamos con demasiados instrumentos, tan solo contamos con la extraordinaria facultad de decidir sobre el sentido de nuestra vida. Este es el mayor tesoro de todo cuanto creemos poseer y, precisamente, lo que nos quieren arrebatar.
No se trata únicamente de un tesoro quieto sino de algo que tiene dirección. La coherencia como dirección de vida ha constituido a lo largo de la historia un principio de no sumisión a los viejos o nuevos opresores.

Fuente: Instituto Humanista de Pronosticación Sistémica
Autor: Instituto hps

