El Internet es un arma poderosa para los gobiernos, y aquí te explicamos cómo lo utilizan para manipular poblaciones enteras
Desde las protestas a las elecciones, los gobiernos usan Internet para manipular a poblaciones enteras, con lo que la conectividad se está convirtiendo en herramienta de control en lugar de ser una garantía.
Bruce Schneier and Zach Rosson traducido por Romina Fabbretti
Afganistán se quedó sin internet durante dos días en septiembre. No fue por falla de un satélite ni porque se cortara un cable, sino que el gobierno talibán dio la orden. Dos semanas antes hubo un corte más localizado “para prevenir actividades inmorales”, y no hubo explicación adicional. Fue en el peor momento porque había habido un terremoto importante, se demoraron los vuelos y las operaciones bancarias se interrumpieron.
Otros lugares del mundo experimentaron lo mismo
Eso no sucede solamente en Afganistán. Hubo cortes masivos de internet en lugares como Tanzania y Camerún, Pakistán y Nigeria. Con lo que millones de personas no pudieron acceder a las noticias o a comunicarse con sus seres queridos, ni a expresarse en tiempos de crisis, elecciones y protestas.
Desde el primer corte en Egipto en 2011, aumentó la frecuencia de cortes similares. Con colegas de Access Now y #KeepItOn, contamos con 296 cortes deliberados en 54 países en 2024, y 244 más en 2025.
Internet ya es una parte esencial de la infraestructura, y además da lugar a los derechos humanos, con lo que los cortes silencian a las sociedades. Y se están volviendo más comunes ahora.
No se trata solamente de cortes de Internet
Pueden ser cortes locales o nacionales, y en los totales no hay nada que funcione. Además, pueden ser más granulares, con bloqueos a sistemas de mensajería o redes sociales, como cuando Brasil canceló X (antes Twitter) en 2024.
En ocasiones, los cortes de internet se usan en operaciones políticas o militares, como sucede entre Rusia y Ucrania, o con los cortes israelíes en Gaza, que impiden la comunicación de los palestinos.
En 2024 se vieron afectados 13 países por cortes de este tipo. Y las razones son variadas, tanto como los países que causan los cortes. Puede ser para controlar la información en respuesta a disturbios políticos para que la gente no pueda organizarse e informarse, algo que pasó en Panamá en respuesta a las protestas de este verano. El presidente de Bielorrusia, Alyaksand Lukashenko, gobierna desde 1994, y se dice que deshabilitó internet durante las elecciones de ese año, como lo hizo también en 2020. En Algeria, Irak, Jordania, Kenia e India se deshabilitó parcialmente Internet en períodos de exámenes durante 2024.
En Irán hubo cortes en 2022 y en junio de este año, algo que obligó a la gente a usar la intranet nacional censurada por el gobierno. India ha tenido 855 incidentes distritales y Myanmar tuvo 149, seguidos de Paquistán e Irán.
¿La pandemia tuvo su rol?
Durante los primeros años de la pandemia los cortes no fueron tantos, pero desde entonces la frecuencia aumentó cada vez más, por diversas razones aunque en muchos casos los cortes pueden atribuirse a las protestas en relación con las dificultades económicas, la corrupción o la inestabilidad, y en muchos países hoy esos cortes de Internet son una respuesta reflejo a cualquier forma de manifestación o protesta.
Los cortes dependen de la infraestructura. Por ejemplo, en EE.UU. sería difícil imponer cortes porque la naturaleza multifacética de Internet hace que no sea tan sencillo, aunque, como se ha visto en el resto del mundo, los efectos colaterales de cualquier corte en cualquier lugar tienen su importancia. Cuanto más centralizada sea la infraestructura de Internet, más sencillo será implementar un corte. Con menos proveedores de telefonía celular o cables ópticos, no es una tarea difícil.
Un derecho de la población
Access Now sostiene desde hace tiempo que negar el acceso a Internet constituye una violación de los derechos humanos, y presenta ejemplos de Etiopía, Uganda, Guinea Ecuatorial e Irán. Es que se dificulta o se hace imposible documentar los abusos contra los derechos humanos, y el corte tiene impacto en la vida cotidiana, en los negocios, la educación, la salud, las finanzas y la seguridad según sea el contexto. En zonas de conflicto se impide la llegada de ayuda al interrumpir las comunicaciones, y se dificulta establecer rutas de evacuación.
Para eludir los cortes, todo tendrá que ver con el país y el tipo de corte, desde el uso de VPNs a redes mesh o terminales Starling, a tarjetas SIM en zonas de frontera, todo tiene su grado de efectividad. Los que saben de tecnología tienen otras opciones, pero para la gente común, el corte de internet es corte de internet, más sus efectos.
La comunidad internacional tiene un rol importante en este sentido, y hay organizaciones que defienden el acceso confiable a internet como servicio esencial para presionar a los gobiernos a mantener la conexión en áreas afectadas por conflictos. Sin embargo, cada vez son más los países que aplican esta medida.
Todavía hay tiempo para revertir la tendencia, y tiene que ver con la disposición de los gobiernos a garantizar la libertad de expresión y el acceso a la información. Sin embargo, si en 2011 hubo un solo corte y 15 años después hubo 2.000, vemos que la práctica se ha vuelto común. Sus implicancias seguirán ampliándose, y su alcance va mucho más allá de que la pantalla de un dispositivo no responda.
Bruce Schneier es conferencista sobre ciberseguridad en la Harvard Kennedy School y miembro de la junta del grupo de derechos digitales Access Now. Zach Rosson es jefe de datos globales de #KeepItOn y de investigación en Access Now.
Este artículo ha sido traducido de Gizmodo US por Romina Fabbretti. Aquí podrás encontrar la versión original.
Nota original en: GIZMODO




