
Franco Colapinto se recibió este domingo de ídolo nacional, en el epicentro del road show montado en Ciudad de Buenos Aires y ante más de 600.000 personas que atestaron el barrio de Palermo para vibrar en la inusual fiesta porteña.
Las aceleradas y trompos del piloto de 22 años con un F1 por la glamorosa avenida Libertador compusieron una cita histórica por la cantidad de gente: Franco siempre quiso devolverle a su público el cariño que le da desde sus inicios, y ayer eso se tradujo en cuatro salidas –tres en autos y un cierre sobre un camión– donde la conexión con la tribuna fue constante.
El pilarense remarcó que la idea era agradecer el apoyo que, desde su salto a la Fórmula 3 en 2022, se multiplicó hasta hacerlo posible en la F2 y luego en la Máxima. Las redes jugaron un papel clave: gracias a ellas consiguió sponsors que le permitieron financiar temporadas decisivas y llegar hasta aquí. Consciente de que para muchos argentinos ir a una carrera de F1 es un lujo inaccesible, armó la exhibición con ayuda de sus auspiciantes y de la Ciudad: Alpine aportó un Lotus E20 de 2012 “pintado” con los colores actuales, y Colapinto pudo sentir el rugido del V8 aspirado que enloqueció al público.
La jornada tuvo toda la escenografía de una fecha de Fórmula 1: Fan Zone, sectores VIP, merchandising, controles de seguridad y un cronograma estricto. No obstante, hubo tropiezos: demoras para acreditar a la prensa y restricciones para el ingreso a boxes que impidieron a los periodistas trabajar con la libertad que exigen este tipo de coberturas.
Entre las reliquias exhibidas estuvieron autos del Museo Juan Manuel Fangio; Colapinto donó uno de sus cascos y recibió otro del propio Chueco. Se lo vio emocionado al manejar la réplica de la Flecha de Plata –el Mercedes con que Fangio ganó en los 50– y, siempre cercano, se detuvo a saludar y sacarse fotos con chicos en sillas de ruedas antes de retomar la pista.
Las dos salidas en el F1 que Kimi Räikkönen condujo en 2012 fueron el eje del espectáculo. La primera fue más contenida: algunos trompos que ya hicieron delirar a la gente y quemadas de goma a lo largo del circuito montado en avenida del Libertador y Sarmiento. En la segunda, apuró más el acelerador y se animó a maniobras extra que volvieron loca a la multitud. El cierre sobre un camión le permitió saludar de cerca; pese al viento frío de la tarde, el calor de la gente mantuvo la energía hasta el final.
El fenómeno Colapinto no sorprende solo a los argentinos: Luca Mazzocco, de Alpine, viajó para el evento y dijo que la pasión que despierta recuerda a la hinchada que acompaña a figuras como Fernando Alonso. Y no fueron solo los actuales protagonistas los que lo valoraron: Miguel Ángel Guerra, ex piloto de F1, definió la convocatoria como “emocionante” y señaló que lo que consiguió Franco, desde las redes y la F1, es algo que hasta hace poco parecía impensado.
Colapinto partió rumbo a Miami con el tanque lleno de afecto y empuje popular. Le queda mucho recorrido en la Fórmula 1, pero después de lo vivido en Palermo su vínculo con la gente parece ya sellado: ídolo en ascenso y referente para una nueva generación de fans. ROSARIOPLUS

