El Concejo de Rosario sesionará en los barrios de la ciudad

Las reuniones serán en los centros de distrito y se tratarán temas vinculados con la zona que oficie de sede. El Concejo Municipal de Rosario pondrá en práctica una experiencia inédita en el país: se trasladará del Palacio Vasallo a los distintos barrios de la ciudad. Las sesiones (especiales) se realizarán en los centros de distrito y el debut será a fines de mayo en el minimunicipio de la zona sur (Uriburu 637). Tal como se exige en las sesiones ordinarias que se desarrollan en 1º de Mayo y Córdoba, los concejales deberán asistir obligatoriamente a estos encuentros, donde se tratarán sólo problemáticas relacionadas con el barrio sede del Concejo móvil. Para que el traspaso sea completo, las nueve comisiones también funcionarán durante esa semana en la zona pactada.

Con este proyecto, el presidente del Concejo, Agustín Rossi, pretende sumar el cuerpo legislativo a la política de descentralización que se lleva adelante desde hace unos años. “Es importante que el Concejo acompañe al gobierno local en ese proceso”, manifestó Rossi.

Por eso el presidente del cuerpo considera que es necesario “no quedarse sólo en Palacio Vasallo”. Y lo que se propone figura ni más ni menos que en el propio reglamento del Concejo: una modificación del artículo 10 del estatuto, votada el 5 de diciembre de 2002, establece que “los concejales constituirán Concejo como mínimo una vez al año en cada uno de los centros municipales de distrito”.

Hasta el momento esto nunca se aplicó, pero dada “la distancia que existe entre la gente y los dirigentes, que se ha extendido con el correr del tiempo, es necesario ponerla en marcha”, apuntó Rossi.

Para la vicepresidenta del Concejo, la socialista Silvia Augsburger, esta iniciativa atenuará el “desprestigio” del cuerpo legislativo y modificará el pensamiento de que el Concejo “no resuelve los problemas de los rosarinos”. Por eso consideran que es necesario trasladarse a los barrios.

Para garantizar el éxito de la reunión, unas dos semanas antes de la sesión especial se habilitará en el distrito una mesa de entrada para que los vecinos, instituciones u organizaciones barriales presenten sus proyectos y planteen sus necesidades. Esas iniciativas serán tratadas por cada una de las comisiones, que también tendrán que trasladarse al distrito donde se llevará adelante la sesión.

El debut de este Concejo móvil será en el distrito sur, pero el resto de los minimunicipios (norte, en Warnes 1917; y oeste, en Perón 4602) también oficiará de sede.

En las zonas de la ciudad donde no hay centros de distrito, el reglamento del Concejo dictamina que los concejales podrán “solicitar que las sesiones se realicen en el centro de distrito más próximo al barrio o en los establecimientos educativos, clubes o vecinales cuyas instalaciones resulten aptas para constituir sede”.

Pese a que la normativa lo habilita, cada una de estas sesiones especiales tendrá que ser votada por una mayoría especial (los dos tercios del cuerpo). “Habrá que detallar el barrio, día y hora de la sesión y tendrá que ser aprobado”, sostuvo el presidente del Concejo.

Las sesiones ordinarias se seguirán desarrollando semanalmente en el Palacio Vasallo. Eso sí, cuando haya sesiones especiales, éstas reemplazarán a la ordinaria, pero sólo por esa semana.

Inédito
Según aseguró Rossi, el Concejo de Rosario será el “primer cuerpo importante del país que ponga en marcha esta experiencia”. Por lo menos en la ciudad autónoma de Buenos Aires y en la de Córdoba no se llevan adelante estas prácticas.

La Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, ex Concejo Deliberante, sesiona todos los jueves de la semana únicamente en el edificio emplazado entre las calles Hipólito Yrigoyen, diagonal Julio Roca y Perú. Y si bien algunos de los 60 diputados que conforman este cuerpo pueden trasladarse a los barrios para casos puntuales, las sesiones nunca se realizan en otro lugar que no sea la Legislatura.

En Córdoba, en tanto, los 32 integrantes del Concejo también pueden atender los pedidos de los vecinos, pero el recinto de sesiones ordinarias no puede trasladarse a los barrios.


Todos los bloques apoyan la “interesante” propuesta

Salvando los diferentes matices, los presidentes de bloque del Concejo calificaron como “positiva” e “interesante”, la propuesta de trasladar las sesiones a los barrios.

Luisa Donni (PJ): “Va a ser interesante la experiencia, porque ni nosotros (concejales) ni la gente estamos acostumbrados a este tipo de sesiones. Pero no tenemos que ser demasiado ambiciosos, debemos avanzar con cuidado para no generar expectativas que luego puedan frustrarse”.

Miguel Zamarini (Partido Socialista): “Vamos a trabajar activamente para que estas sesiones sean exitosas porque es una oportunidad única para acercarse al vecino. Esta iniciativa servirá para introducir temas de debate como la autonomía municipal y el sistema electoral que el rosarino pretende”.

Jorge Boasso (UCR): “Me parece positiva la idea porque vamos a acercarnos a los barrios como institución, todos los concejales juntos. Pero en realidad no es un cambio importante porque cada uno de nosotros ya tiene la obligación de interiorizarse sobre las demandas de los vecinos, si no no tendríamos que ser concejales”.

José Elmir (Concejales por Rosario): “El proyecto es correcto pero tenemos que llevarlo adelante con cuidado porque si las ordenanzas que se aprueban en estas sesiones después no se cumplen, esta iniciativa se puede volver en contra para el Concejo”.

Ricardo Marengo (Progreso Social): “Toda acción que acerque al representante y representado es positiva desde el punto de vista democrático”.

Nire Roldán (ARI): “Es un paso importante hacia una política de mayor participación ciudadana, pero no lo es todo. Para garantizar un verdadero protagonismo de la gente en las decisiones de gobierno sería interesante, por ejemplo, que las personas sean quienes impongan la agenda de los concejales y no al revés”.

Alberto Cortés (Partido Socialista Auténtico): “Es una de las tantas cosas que hay que hacer para acercar los mecanismos de decisión de la ciudad a los vecinos. El desprestigio que hay en los sectores políticos es producto de que esos mecanismos sirvieron históricamente a una minoría, por eso hay que apuntar en el sentido contrario”.


fuente: Carla Rizzotto, diario La Capital

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