

Mantenerse activo es una herramienta poderosa para la salud integral, ya que además de ayudar a verse bien, tiene efectos analgésicos, cerebrales y antienvejecimiento. Cómo establecer una rutina diaria a pesar de las ocupaciones y la falta de motivación.
La ciencia ya ha demostrado que la actividad es fundamental para la salud física y mental. No solamente porque ayuda a cuidar el cuerpo, también porque actúa como un verdadero “fertilizante neuronal”, mejorando la salud cerebral, el ánimo y protegiendo del estrés. “El ejercicio físico tiene múltiples beneficios: revierte los efectos negativos de la vida sedentaria, ayuda a retrasar el envejecimiento cerebral disminuyendo el riesgo de presentar patologías neurodegenerativas y, además, favorece los procesos cognitivos y puede incluso ayudar a calmar el dolor y mejorar el ánimo”, amplía María Roca, doctora en psicología, directora de INECO Organizaciones y coordinadora de actividades a la comunidad de la Fundación INECO (M.N.: 33819), dando numerosas razones para incorporar el movimiento a la vida diaria.
Falta de tiempo e iniciativa
Teniendo en consideración los aspectos positivos enumerados, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda, en forma general, realizar de 150 a 300 minutos de actividad física aeróbica de intensidad moderada o vigorosa por semana. Asimismo, advierte que la cantidad de tiempo que permanecemos sentados también impacta en la salud del cuerpo y de la mente.
Sin embargo, a la hora de ponerse en movimiento, muchas personas encuentran dificultades para hacerlo. A continuación, se describen las más comunes:
-Falta de tiempo para hacer ejercicio.
-Pocas opciones: Falta de propuestas que se adapten a ellas.
-Clima adverso: La lluvia, el frío o el calor generan complicaciones.
-Falta de iniciativa para comenzar una actividad.
Claves para lograrlo
Dado que cada gran acción comienza con pequeños pasos, los especialistas indican que la clave del éxito para realizar actividades o deportes es ir de a poco. Lucas Spano, terapista recreacional, da estos consejos para mantenerse activo:
-Al trabajar, no permanecer siempre sentados, hacer estiramientos y estar atentos a la postura. Puede ser útil modificar el espacio para encontrar otros lugares que propongan cambiar de posición (de la silla a estar de pie o buscar un lugar cómodo en el piso).
-Salir a caminar o usar las escaleras en lugar del ascensor puede servir de estrategia para incorporar unos minutos de actividad física durante la rutina laboral.
-Generar un hábito: Repetir la actividad física y hacerla parte de la vida diaria.
Una vez generados estos hábitos, el especialista recomienda los siguientes tips:
-Planificación: Planificá tus actividades físicas y hazlas parte de tu agenda. Es importante encontrar actividades recreativas que sean de interés o resulten atractivas.
-Medición: Medí y monitoreá tu progreso para seguir motivado.
-Premio: Premiate cuando logres tus objetivos para reforzar el hábito.
-Apoyo social: Compartí tus metas con otros para aumentar tus chances de éxito.
“En resumen, una buena manera de comenzar a incorporar actividad en la rutina diaria es planificar, medir, premiar, identificar barreras, superarlas, perseverar y pedir apoyo”, concluye Roca.
Con información de BIENESTAR