Discos

Aire: 7 puntos

(La Maderita. EmR, 2014)

Tomando como disparadores a versos de Fabricio Simeoni, La Maderita construye en Aire una poética propia que se enriquece por la presencia de un segundo elemento: a lo largo de las nueve canciones que conforman el disco (a las que suman cuatro bonus track de espíritu improvisador), el agua tiene presencia tanto explícita como implícita. Ganador del concurso de Coproducciones municipal, el disco brilla en la calidez de obras como “Pampín”, hecha a la medida de Germán Roffler y su fraseo fluido y delicado (en una línea en la que también encuadra la despojada “Flor de agua”). De formación cambiante, adecuando la instrumentación a lo que cada canción requiere, La Maderita se permite aproximaciones a rítmicas rioplatenses (“Guau”) y a climas bossa (“Tarde”), recurriendo también al bolero en la esperanzada “Descuido”. Como en todo ritual que se precie de tal, el elemental disco de La Maderita merece ser celebrado. E.P.C.

Nueva Sangre: 6 puntos

(Libertino. Independiente, 2013)

Aunque el pico de popularidad del género comenzó a decaer hace ya algunos años, el nü metal sigue alimentándose con propuestas como la de Libertino, cuarteto que tributa a esa redituable asociación de bases contundentes y melodías elaboradas. En esa sintonía va la sólida apertura con “Descargas”, “Nueva sangre” y “Fluyo”, promisoria muestra del conocimiento que el grupo tiene del terreno que habita, con estribillos sólidos y arreglos característicos. Sin embargo, en Nueva sangre la banda no se limita a las fórmulas del género, proponiendo acercamientos a formas propias del metal clásico (incluyendo baladas como “Cirka” o “Creer”) y el punk (“Bastón sagrado”), y que logra despojarse de la furia eléctrica para probarse el traje de cancionista (“El peso de la esencia”). Aunque bienvenida, la diversidad corre a Libertino del camino que mejor transita: el de un nuevo metal que todavía no envejece. E.P.C.

Authors: Rosario/12

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