
Las jornadas de trabajo interminables dan lugar a este fenómeno que afecta la salud y el bienestar de cada vez más personas. Sin embargo, existen estrategias a tener en cuenta para reducirlo y gestionarlo.
El avance de la tecnología, y con ello, la posibilidad de estar conectados -y disponibles- las 24 horas de los 7 días de la semana, ha llevado a que las jornadas laborales sean extremadamente largas, borrando las fronteras entre la vida personal y la laboral, generando un desbalance ocupacional entre ambos ámbitos.
En este sentido, cada vez más personas sienten que sus tareas son interminables, dándole lugar al denominado estrés laboral, un fenómeno complejo que tiene efectos negativos sobre el bienestar y la calidad de vida. Por esta razón es que se vuelve crucial comprender sus diferentes dimensiones y adquirir técnicas efectivas para su manejo y prevención.
Comprendiendo el estrés
Según señala Fernanda Giralt Font, psicóloga de la Fundación INECO (M.N.: 20025), el estrés no siempre es negativo: “De hecho, en su forma moderada, puede actuar como un estímulo para el cerebro, mejorando la concentración y la productividad”. Sin embargo, según la especialista, cuando el estrés supera los recursos y las capacidades que la persona considera tener, entra en juego el distrés, “causando ansiedad, desmotivación y problemas en el rendimiento”.
Por otra parte, es importante considerar que el estrés se manifiesta en diferentes niveles, tanto cognitivo como conductual, físico y emocional.“Los síntomas somáticos incluyen dolores diversos y trastornos digestivos, mientras que los emocionales abarcan desde irritabilidad hasta fatiga extrema. Dentro de los síntomas cognitivos están las fallas atencionales, los problemas de memoria y las dificultades en la toma de decisiones, y dentro de los conductuales, el aislamiento y el adoptar conductas de riesgo, por ejemplo”, advierte Giralt Font.
Estrategias para un manejo efectivo
Aunque el estrés laboral afecta a cada vez más personas, la buena noticia es que existen estrategias para manejarlo, que actúan en los diferentes niveles mencionados. Las siguientes son algunas de ellas:
A Nivel Ambiental:
-Identificar y eliminar estresores ambientales.
-Incorporar estímulos positivos y reducir estímulos negativos en el entorno laboral.
-Administrar el tiempo de manera efectiva, estableciendo prioridades y aprendiendo a decir «no» cuando sea necesario.
A Nivel Fisiológico:
-Practicar técnicas de relajación como la respiración diafragmática, la meditación y la visualización.
-Modificar la respuesta fisiológica mediante la relajación muscular y la meditación mindfulness.
A Nivel Cognitivo:
-Identificar y desafiar pensamientos disfuncionales y re-estrcturarlos cognitivamente.
-Aplicar la técnica de detención del pensamiento para interrumpir patrones de pensamiento rumiativo.
La importancia de la prevención
Además, es fundamental considerar que, más allá de las estrategias a tener en cuenta para manejar el estrés laboral, siempre es importante la prevención, tanto a nivel individual como organizacional. Al respecto, Fernanda Giralt Font sugiere:
-Promover un ambiente laboral que fomente el apoyo social y emocional entre los empleados.
-Fomentar hábitos saludables y patrones de comportamiento que contribuyan al bienestar mental y físico.
-Reconocer y abordar los factores psicosociales que pueden contribuir al estrés laboral, como la sobrecarga de trabajo y la falta de control sobre las tareas asignadas.
En conclusión, el estrés en el trabajo es un desafío que requiere una respuesta integral. “Al comprender sus dimensiones, implementar estrategias efectivas de manejo y promover un entorno laboral saludable, podemos reducir su impacto y mejorar el bienestar de nuestros equipos”, asegura la especialista consultada.
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