Hace cien años la procrastinación ya desesperaba a la humanidad. La solución fue un casco diseñado para aislar el cerebro del mundo… literalmente
Hace cien años la procrastinación ya desesperaba a la humanidad. La solución fue un casco diseñado para aislar el cerebro del mundo… literalmente
Mucho antes de los móviles, las notificaciones y las redes sociales, la distracción ya era un problema. En 1925, un inventor propuso una solución extrema: un casco diseñado para aislar al usuario del mundo exterior y obligarlo a concentrarse. Lo llamó The Isolator.
Nota original en: GIZMODO




