
En medio de un contexto de crisis industrial que ya había llevado a Electrolux a suspender a centenares de trabajadores en noviembre pasado, la situación se agrava con el anuncio del cese de producción de heladeras en la planta de Frimetal en Rosario a partir de mayo. Esta medida aún no ha sido confirmada oficialmente por el directorio, pero representa un nuevo capítulo en un proceso de retracción que comenzó con la suspensión rotativa de 400 trabajadores y culminó con el fin de la fabricación de cocinas en enero.
La fábrica, que llegó a emplear 750 personas y hoy mantiene sólo a 250, podría reducir su plantilla a apenas 150 tras la parada definitiva de la línea de frío. Según fuentes internas, la planta seguirá operando de manera mínima, concentrándose en freezers y lavarropas, mientras que la mayoría de los productos pasarán a importarse, marcando una fuerte pérdida de capacidad industrial local.
Este retroceso ocurre en un contexto industrial deteriorado en Santa Fe, donde la Federación Industrial registró una caída del 14,9% en la producción provincial y un desplome del 37,2% en la línea blanca. A nivel nacional, la utilización de capacidad en metalurgia roza niveles críticos, afectando a empresas emblemáticas, con pocas expectativas de mejora en el corto plazo. La combinación de pérdida de poder adquisitivo, competencia externa y costos financieros elevados, hacen del futuro una gran incertidumbre para la fábrica y sus trabajadores.
La crisis que Electrolux atraviesa en Rosario es un reflejo claro del drama de la industria manufacturera argentina, donde las empresas enfrentan un escenario adverso con fuerte impacto social y económico. ROSARIOPLUS

