El material que sostiene nuestras ciudades se ha convertido en un problema global. Y la solución acaba de aparecer en el lugar más inesperado: la orilla del mar
El material que sostiene nuestras ciudades se ha convertido en un problema global. Y la solución acaba de aparecer en el lugar más inesperado: la orilla del mar
La construcción lleva años buscando alternativas al cemento sin mirar fuera del laboratorio. Ahora, un residuo marino ignorado durante décadas irrumpe como una posibilidad real para reducir emisiones y repensar cómo se construye el mundo.
Nota original en: GIZMODO




