Altas temperaturas: cómo cuidar la salud
Altas temperaturas: cómo cuidar la salud
En muchos puntos del país, el sol intenso y las altas temperaturas no dan tregua. En Vida & Salud te contamos cómo enfrentar este escenario, qué señales del cuerpo no ignorar y qué hábitos simples pueden ayudarte a sobrellevar la situación.

El verano trae momentos para disfrutar, pero también días con temperaturas que superan fácilmente los 35 °C. Frente a estos picos de calor, cuidar nuestro cuerpo es clave para evitar golpes de calor, descompensaciones y otros problemas de salud.
Por qué el calor puede afectar la salud
Cuando la temperatura ambiental es muy elevada, el cuerpo debe trabajar mucho más para regular su propia temperatura. Esto puede provocar deshidratación, agotamiento y, en casos más graves, golpes de calor, una situación en la que el organismo pierde la capacidad de autorregularse y puede poner en riesgo la vida si no se atiende a tiempo.
Los niños pequeños, las personas adultas mayores, las embarazadas y quienes tienen enfermedades crónicas, requieren atención especial porque su capacidad de adaptarse al calor es más limitada.
¿Qué debemos hacer para sentirnos mejor?
- Hidratación constante: tomar agua es la defensa número uno contra la deshidratación. No esperes a tener sed.
- Evitar las horas de sol intenso: entre las 10 y las 16 horas es cuando el sol está más fuerte, por lo que se recomienda reducir la exposición.
- Ropa adecuada y protección solar: vestir prendas livianas, holgadas y de colores claros no solo ayuda a mantenerte fresco sino que también reduce la absorción de calor. Muy importante: protector solar y una gorra para proteger la piel.
- Permanecer en lugares frescos: si tenés acceso a aire acondicionado, ventiladores o espacios con sombra, aprovechalos para darle alivio al cuerpo.
- Consumir alimentos livianos: frutas, verduras y comidas frescas no solo hidratan, sino que también aportan vitaminas y minerales.
Señales de alerta
Algunos síntomas pueden indicar que no se trata de un calor “normal”, sino de una situación más seria:
Dolor de cabeza persistente.
Náuseas o mareos.
Debilidad extrema.
Piel muy caliente o enrojecida.
Confusión o dificultad para pensar con claridad.
Respiración acelerada o pulso débil.
Si aparece alguno de estos signos, es indispensable trasladar a la persona a un lugar fresco, hidratarla y, si no mejora, buscar atención médica.
Altas temperaturas: cómo cuidar la salud | Vida y Salud.
Nota original: vidaysalud.com




