
“Siempre vas a estar presente en la educación”, “Silencio, camino, soledad, amor, docencia y maestra”, se lee entre los mensajes que estudiantes de los profesorados les escribieron a Daniela Spárvoli, la maestra víctima de femicidio cuando regresaba de dar clases. Los expresaron en un homenaje –en Cañada de Gómez– que le rindió la Carpa Blanca en la delegación Iriondo de Amsafé. En el encuentro recordaron las urgencias de la ruralidad que no se resuelven.
El Centro de la Juventud de Cañada albergó a la Carpa Blanca de la dignidad docente, impulsada por Amsafé provincial, junto a la Campaña de las Mil Clases del Sadop Rosario, y que recorren los distintos departamentos santafesinos. La acción gremial busca denunciar las políticas de precarización laboral, en lo salarial y en lo profesional, que aplica el gobierno de Santa Fe al magisterio.
En ese espacio cañadense se dieron charlas, debates e intervenciones artísticas para hacer visibles las urgencias de la docencia y de la educación pública, también para plantar memoria; como la propuesta expresiva que llevó la profesora de artes Ana Luisa Gauchat, quien invitó a estudiantes y docentes a escribir Palabras para Daniela –así se llamó la idea–, abrazar con ellas a un banco de escuela y entrelazar cintas a modo de “sostén colectivo”.
“El perfil político pedagógico que pretendíamos se cumplió”, valoró la secretaria general de Amsafé Iriondo, Carina Abate Daga, a la hora de evaluar el paso de la Carpa Blanca. Y sobre esa reflexión abundó: “Históricamente, a nosotros como organización, tanto desde Amsafé como de la Ctera, siempre nos ha distinguido que en cada lucha lo pedagógico no va escindido de los reclamos de las condiciones de trabajo o de la política salarial”.
Para Abate Daga, en estas acciones resulta clave sumar la participación de otros actores. “Se logró esta trama con otras instituciones del territorio, que también se preocupan y se ocupan de las infancias y de las juventudes. Eso muestra lo que es la escuela en realidad, la escuela como institución social o la escuela en red”.
Daniela y la docencia rural
“Daniela viajaba 80 km diariamente desde Carcarañá (ciudad en la que residía) hasta el CER Nº 282 de Loma Partida de Villa Eloísa. Viajaba a dedo porque su salario de 368 pesos no le permitía hacerlo de otra manera. El 12 de mayo de 2003 Juan Pablo Carrascal la llevó en su vehículo. La violó y la estranguló. Este femicidio desnudó la ausencia de políticas públicas en relación a la docencia rural e impactó en el colectivo docente, que tomó las calles para reclamar justicia y mejores condiciones laborales en la educación rural”, escribió la profesora Carina Trivisonno en el artículo que tituló Daniela Spárvoli: entre la condición de mujer y la precarización de la ruralidad, y que integra la colección de Maestras Argentinas (entre mandatos y transgresiones) compilado por Eduardo Mancini y Mariana Caballero. Un texto que repasa –como anticipa su título– la vulnerabilidad del trabajo docente en el ámbito rural, además de las marchas y luchas emprendidas para hacer justicia.
Daniela nació el 8 de marzo de 1976 en Correa, localidad en la que estudió en la Escuela Nº 260 José Pedroni. Se recibió de maestra en el Instituto Superior del Profesorado Nº 5 Perito Moreno, de Cañada de Gómez. “Nombrar hoy a Daniela Spárvoli es nombrar el femicidio docente. La mataron por ser mujer y trabajadora de la educación (…) Porque quienes participan y han participado históricamente con mayor representatividad de género en la labor educativa fueron y siguen siendo las mujeres”, se lee en el trabajo de Trivisonno. Y más adelante añade: “Pero nombrar hoy a Daniela Spárvoli es nombrar también a las mujeres que encarnaron la resistencia a esta construcción política dominante, que se organizaron en las calles para reclamar verdad y justicia, para luchar por la reivindicación del trabajo docente en contextos rurales”.
Buena parte de quienes asistieron a la charla abierta que recordó a la maestra rural eran estudiantes y jóvenes educadoras. Hacerla presente es una forma de “hacer memoria, de sembrar memoria”, aprecia Carina Abate Daga, y agrega: “Tomamos la posta del no olvido, todos los años la recordamos”. El mismo compromiso asumen con el recuerdo permanente de la profesora de Cañada Fanny Giordano, asesinada por la dictadura genocida en 1977.
Foto: Prensa Amsafé
De la mano de la memoria llegan las demandas que siguen pendientes de atención. Una es el transporte. “Es uno de los problemas más serios que tenemos los docentes. Lo que sucede en localidades chicas como las nuestras es que no hay disponibilidad en la frecuencia de los colectivos, entonces que se reconozca el Boleto Educativo no alcanza porque en realidad no hay frecuencia para viajar”, advierte la dirigenta de Amsafé Iriondo y agrega: “Y aún si se reconoce parte del boleto rural con algo de combustible no todos los docentes tienen vehículo propio”.
Esta situación relacionada con el transporte tiene sus consecuencias en la vida de las escuelas rurales, como por ejemplo –señala– cubrir los reemplazos docentes.
La referenta de Amsafé destaca que hoy “el problema más macro es que la educación rural está claramente amenazada”. Una de las razones –detalla– es que son pocas las familias que permanecen viviendo en el ámbito rural, eso impacta en la matrícula. “Y cuando tenemos un gobierno nacional y un gobierno provincial que tienen un claro criterio economicista se hace más complejo el sostenimiento de las escuelas rurales”, dice Carina Abate Daga.
Cuando prima ese criterio economicista o “de ajuste, si no hay matrícula se cierra la escuela; no se valora ese vínculo tan necesario que tiene la escuela con la comunidad, sea rural o sea urbana”, apunta sobre la ausencia de perspectiva de derechos en las definiciones de políticas educativas.
La exigencia de que se sostenga la modalidad rural de la educación en la provincia forma parte de las reivindicaciones de la Carpa Blanca, para asegurarles a las infancias y adolescencias que viven en ámbitos rurales que puedan aprender en su medio, respetando sus identidades. Se trata de garantizar que estudiantes y docentes lleguen a estas escuelas, porque así se garantiza también “el derecho a la educación”.
La campana
El Centro Educativo Rural (CER) en el que dictaba clases Daniela Spárvoli fue cerrado hace unos años. Su familia logró rescatar la campana, “con lo simbólico que es la campana de una escuela”, valora la dirigenta gremial.
La intención es que pueda permanecer “en algún lugar visible, que también sirva para esta tarea de plantar memoria y de combatir el olvido; no solamente por Daniela, sino también por mejores condiciones de trabajo” que son también mejores condiciones para enseñar y aprender.
El próximo 12 de mayo, en el marco del 23º aniversario del femicidio, esa campana recuperada volverá a repicar simbólicamente en homenaje a Daniela y en defensa de la educación pública y rural.
Publicado en el semanario El Eslabón del 9/5/26
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La escuela rural, en riesgo se publicó primero en Redacción Rosario.

