
Hay futbolistas que atraviesan el tiempo. Y otros que lo desafían. Ángel Di María pertenece claramente a este último grupo. Este martes por la noche, en Venezuela, volvió a escribir una página singular de su carrera: convirtió de penal en la goleada 3-0 de Rosario Central sobre Universidad Central y estableció un récord histórico.
Con 38 años, 2 meses y 14 días, el campeón del mundo se transformó en el jugador argentino más longevo en marcar para un club del país en la Copa Libertadores, superando la marca que ostentaba José Sand desde 2017.
El gol, ejecutado con la experiencia de los elegidos, no solo sirvió para encaminar el triunfo canalla sino también para saldar una cuenta pendiente: fue el primero de Di María en la máxima competencia continental, un torneo que hasta ahora le había sido esquivo en su extensa trayectoria.
Pero el dato estadístico es apenas una parte de la historia. En un fútbol que suele poner el foco en la edad como límite, Di María responde con vigencia. Líder futbolístico de un Central que encabeza su grupo, el “Fideo” combina experiencia y calidad para seguir siendo determinante.
En tiempos donde lo nuevo suele imponerse como valor absoluto, el rosarino demuestra que lo viejo –cuando es talento– no solo funciona: también define partidos y rompe marcas. ROSARIOPLUS

