Shark Guitars, una empresa radicada en Antalya, Turquía, lanzó una línea de instrumentos que permite a los músicos cambiar componentes estructurales y electrónicos en segundos para adaptar el sonido a sus necesidades. El sistema prescinde de herramientas complejas y soldaduras, lo que facilita que los artistas configuren sus equipos durante las giras internacionales. Esta innovación llega en el centenario de la guitarra eléctrica para ofrecer una solución técnica a la demanda de versatilidad en los escenarios profesionales modernos.
El fabricante emplea titanio mecanizado en los puntos de unión entre el mástil y el cuerpo para garantizar la estabilidad de la afinación tras cada cambio. La plataforma técnica, denominada Ocean Environment, incluye una cejuela de titanio removible que simplifica el mantenimiento y la sustitución de las cuerdas de forma inmediata. Esta arquitectura permite que un solo instrumento cumpla funciones que antes requerían cargar varios modelos pesados en los traslados aéreos de los músicos.
La parte posterior del cuerpo contiene un compartimento para tarjetas de efectos intercambiables que funcionan de manera similar a los cartuchos de una consola de videojuegos. Estos dispositivos reemplazan a los pedales externos y el usuario los opera mediante controles directos situados en la superficie de la guitarra. Shark ofrece actualmente una docena de modelos de estas tarjetas, que incluyen procesos de audio analógicos y digitales para generar distorsiones o reverberaciones sin necesidad de cables adicionales.
El diseño del instrumento busca transformar un objeto que no cambió demasiado en casi un siglo de historia industrial. El proyecto destaca que la guitarra eléctrica es mayormente madera y cables que ni siquiera requieren energía propia, pero la evolución musical actual exige nuevas capacidades sonoras. “Es fascinante escuchar cómo este simple instrumento alteró el paisaje de la música en este tiempo”, afirma el equipo de desarrollo sobre el legado que busca expandir con esta tecnología de vanguardia.
La producción en la fábrica turca alcanza las 120 unidades mensuales para abastecer la demanda global mediante pedidos en su sitio web. Los precios de estos modelos se sitúan entre los 4.000 y 6.000 dólares, una cifra que coloca al producto en el segmento de alta gama profesional. El sistema de pastillas también es modular y acepta cualquier componente del mercado, lo que otorga a los guitarristas una libertad técnica que supera las limitaciones de la industria musical tradicional.
Estas guitarras eléctricas modulares pueden ser el futuro de la música
Fuente: PERIODISMO.com

