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¿Qué pasa mientras dormimos? Durante las horas de descanso, nuestro cuerpo activa mecanismos de regeneración que son imposibles de replicar en estado de vigilia.
Los músculos, tras el estrés del ejercicio o las actividades diarias, requieren de fases de descanso profundas para reparar microdesgarros y reducir inflamaciones. Además, durante el sueño, nuestro cuerpo produce hormonas anabólicas como la hormona del crecimiento y la testosterona, que son esenciales para la recuperación muscular.
Sueño profundo: la fase clave de reparación
En la fase de sueño de ondas lentas (NREM), aumenta el flujo sanguíneo hacia los músculos, lo que facilita la distribución de nutrientes y oxígeno. Además, se acelera la síntesis de proteínas, un proceso vital para fortalecer las fibras musculares dañadas.
Sin un descanso adecuado en esta etapa, la recuperación se ralentiza y aumenta el riesgo de lesiones.
Los peligros del déficit del sueño
Dormir menos de siete horas diarias eleva los niveles de cortisol (hormona del estrés), que promueve la degradación muscular y reduce la síntesis proteica. Esto no solo frena la ganancia de masa muscular, sino que debilita el sistema inmunológico y prolonga la fatiga.
Un estudio publicado en 2019 por International Journal of Sports Medicine demuestra que la privación crónica del sueño puede reducir el tiempo de reacción, disminuir la fuerza y la resistencia e incluso empeorar el estado de ánimo y disminuir la energía.
Consejos para optimizar el descanso y favorecer la recuperación muscular
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Mantener una rutina constante: acostarse y levantarse a la misma hora sincroniza el reloj biológico.
Crear un ambiente propicio para descansar: oscuridad total, temperatura fresca (18-22°C) y alejarse de pantallas 1 hora antes de dormir.
Llevar una alimentación estratégica: evitar cafeína después del mediodía y cenar ligero para no alterar el sueño REM.
Tanto para deportistas profesionales como aficionados, priorizar el sueño es tan crucial como el entrenamiento o la dieta. El cuerpo no distingue entre estrés físico o mental: ambos demandan un descanso óptimo para equilibrarse.
En un mundo acelerado, recordar que el descanso es parte activa del bienestar puede marcar la diferencia entre el agotamiento y el éxito físico.
Sueño: un factor clave para una adecuada recuperación muscular | Vida y Salud.
Nota original: vidaysalud.com