Hijos del delirio y la tradicin

CULTURA / ESPECTACULOS › MUSICA. OFIDIO DELLASOPPA Y LAS CUERDAS FLOJAS REGRESA A ROSARIO

Embuidos en la piel de tangueros anacrónicos, Silvio Cattáneo, Claudio Céccoli y Felipe Traine le dan forma a tangos que combinan un humor delirante con una propuesta musical de jerarquía, y que ahora suman a Maicas como invitado.

Exaltar el carácter satírico, humorístico y costumbrista de Ofidio Dellasoppa y Las cuerdas flojas significaría incurrir en una injusticia: junto a esa característica distintiva reluce también el profundo conocimiento que Silvio Cattáneo (voz y guitarra), Claudio Céccoli (guitarra de ocho cuerdas) y Felipe Traine (guitarrón) tienen de un tango guitarrero que ya no abunda. Con una irreverencia que puede ir de la genialidad descriptiva de “Tribus urbanas” o “Ultimo tren a once”, con la espalda ancha como para narrar una historia de amor con Ricardo Barrera como protagonista (“Milonga de la Pochi”), el trío brindará una doble función en Rosario para presentar su último disco, Ruinas de tango, donde sumarán como invitado al humorista Eduardo Maicas, conocido en estas páginas como el creador de Clara de noche y responsable de aportar líricas y poemas al vasto universo delassoppeano.

Un universo que excede a los propios Ofidio Delassoppa, Anímides del Bacce y Eliseo Campos –esos tangueros anacrónicos que interpretan los miembros del trío–, y que suma a los compositores que Cattáneo inventa para responsabilizarlos por la autoría de las creaciones que él mismo lleva a cabo. “Ofidio Dellasoppa nace de Los Tangosaurios, como un personaje que hicimos con un amigo actor y guionista, Mauro Altschuler, con quien habíamos inventado a una típica dupla tanguera, con Ofidio como compositor y Nélido Adelino Barrios como letrista –apunta Cattáneo a Rosario/12–. A partir de ahí generamos el mundillo Tangosaurio, al que después integré a los guitarristas, que tiene mucho desarrollo, porque hemos escrito guiones con pequeños capítulos para televisión. Ese universo existe y hay un montón de personajes, hay un club, un barrio (Aledaños, donde viven estos tangosaurios), gente de ese submundo. Lo que rescatamos fundamentalmente con Ofidio y Las cuerdas flojas son a los autores o compositores de las piezas que interpretamos, que en realidad compuse yo o en colaboración con alguno, pero siempre tratamos de que haya un autor medio fantástico para poder contar en qué circunstancias la escribió”.

– Detrás de toda esa construcción humorística, de ese mundo que invita a ser descubierto, está la pata musical: sería un error pensar a Ofidio Dellasoppa y Las cuerdas flojas sólo como un trío humorístico, sería una injusticia con su construcción musical elaborada, que recupera un tango que ya no abunda.

– Me gusta esa observación que hacés porque hay una intención en éso. Mi idea desde el principio era, desde lo teatral, componer unos personajes medio tarambanas, medio cacatúas, pero el efecto que se logra cuando estos ñatos suben al escenario (y vos te preguntás si son de verdad, quiénes son esos aparatos) y resulta que tocan bien, me parece que el efecto es mucho más interesante. Había también una intención de lograrlo. Si eso el público lo puede apreciar quiere decir que logramos el objetivo. Porque por supuesto que, además, Claudio es un gran guitarrista de la Argentina, compone mucho para guitarra solista, tiene muchos discos, mucha obra. Y Felipe tiene mucha trayectoria tocando tangos y se especializó en el guitarrón, o sea que están los elementos técnicos para hacerlo. Si a éso le sumamos el amor y respeto que tenemos por el género, creo que el objetivo es hacer una cosa de la mejor calidad posible.

Esa combinación de humor y talento musical fue también la que cautivó a Eduardo Maicas, asiduo asistente a los shows del trío, y que aceptó gustoso la invitación a sumar sus textos al mundillo dellasoppeano. “Fui a verlos una vez y después fui un montón de veces –recuerda el humorista–. Me encanta lo que hacen. Me encantaron como humoristas y como músicos, son muy talentosos. Hacen un tango de guitarras, de las guitarras de Gardel, partiendo de un tango conocido pero haciendo una adaptación con su propia letra y arreglos. Me gusta mucho el tango y ellos son muy buenos músicos. Después nos hicimos amigos y como ellos conocían también mi trabajo, me invitaron a participar del disco, primero con la tapa, después con las letras y después se sumó lo que yo hacía en radio con Biasatti, que son los poemas al estilo de Héctor Gagliardi”.

Y si de tangos se trata, el gran nutriente inspiracional para los miembros del trío es ese nombre fundacional de las cuerdas rioplatenses: Roberto Grela. “No hay que ir muy lejos, los guitarristas de tango admiramos profundamente a Roberto Grela. Inclusive otros grandes guitarristas, como Bartolomé Palermo, los guitarristas de Nelly Omar o Hugo Rivas, otro guitarrista joven en ascenso, todos tocan en la onda de Grela. Después le van poniendo su sello personal, pero la referencia es él”, asegura Cattáneo, que en la piel de Ofidio, y junto a sus cuerdas flojas, sabe honrar a lo mejor de la tradición guitarrística tanguera, con una propuesta que esta noche a las 21 llegará al Centro Cultural Roberto Fontanarrosa (San Martín 1080), y que repetirá su función mañana a las 21.30 en El Aserradero, Montevideo 1518.

FG_AUTHORS: Rosario/12

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