La Nación Humana Universal no es una imagen lejana, la estamos construyendo ya.”, una señal contundente del Foro Humanista Mundial
En un momento en que el recrudecimiento de las tensiones geopolíticas pareciera alejar a los pueblos de la imagen de una Nación Humana Universal, los humanistas de las más diversas culturas, congregados en la Quinta Asamblea del Foro Humanista Mundial, analizaron cómo avanzar hacia ese horizonte.
Durante los intercambios sostenidos surgió un consenso contundente: La Nación Humana Universal no es una imagen lejana, la estamos construyendo ya.
Del mismo modo, las organizaciones y activistas confluyeron en la certeza de que nada esperan de los “palacios del poder”, es decir, de aquellos que pretenden conducir los acontecimientos desde la cúspide, siendo los principales responsables de los actuales padecimientos de las mayorías.
El cambio social, apareado con la transformación de los paradigmas que guían la conducta y viven en el interior de las personas, se construye cotidianamente con la participación de la base social.
La Declaración Final, que fue tomando forma durante el cónclave, lo afirma de manera incuestionable: “No esperamos que el mundo cambie por sí solo; somos nosotros quienes, eligiendo la solidaridad sobre la indiferencia y la humanidad sobre los sistemas, estamos tejiendo la red de una nueva sociedad.”
En sintonía con aquello, el compromiso individual adoptado es a realizar el esfuerzo de trabajar diariamente en la superación del dolor y el sufrimiento en nosotros mismos y en nuestro medio inmediato y a tratar a los demás con el mismo trato que reclamamos para nosotros.
Apoyarnos en lo que nos une, reconocer en cada ser humano su dimensión individual, social y espiritual, adoptar la coherencia como estilo de vida, practicando cotidianamente la no violencia, la empatía y la no discriminación son premisas de conducta que sin duda pueden inspirar y modificar el entorno.
Lejos de quedar paralizados por la inacción, la desesperanza o el escepticismo, la Declaración final de la Quinta Asamblea del Foro Humanista Mundial abordó la crisis actual proponiendo líneas de acción sumamente claras.
El camino a la Nación Humana Universal se labra colocando el cuidado de la salud colectiva e integral y una educación en la no violencia como los verdaderos pilares del desarrollo.
Superar el individualismo, dejando atrás el aislamiento social mediante la cooperación inclusiva y centrada en el ser humano y convirtiendo nuestros barrios y comunidades en ejemplos vivos de igualdad real, sin distinción de género, raza o condición económica.
Exigir la abolición total de las armas nucleares, como lo vienen haciendo miles de organizaciones y millones de personas es un imperativo moral innegociable para construir el futuro común, pues ninguna nación humana puede coexistir bajo la amenaza de la aniquilación, señala a continuación el significativo texto.
Re-imaginar la aplicación de justicia, pasando de concepciones punitivas perimidas a modalidades acordes con la dignidad humana, que permitan resolver la raíz de los conflictos y restaurar el tejido social.
En relación a la tecnología, los humanistas fueron sumamente precisos: El principio rector debe ser anclar la tecnología en la ética y la sabiduría, promoviendo una alfabetización digital guiada por el Ser Humano como valor central y no por el interés mercantil de las corporaciones del rubro.
Empoderar a la juventud como arquitectos de la Nación Humana Universal es otra clave fundamental que destaca la Declaración, al tiempo de abrir el horizonte de evolución hacia nuevos niveles de conciencia, facilitando ámbitos y actividades de desarrollo humano.
Utilizar el deporte, la música y el arte como lenguajes universales de paz, celebrar la diversidad religiosa y espiritual, ofrecer ayuda mutua y presencia humana inmediata en ocasiones de desastre son otras de las posturas puntualizadas. Asimismo, para garantizar que nadie quede atrás, construir infraestructura inclusiva y oportunidades para las personas con discapacidad, al tiempo de amplificar las buenas noticias y las acciones humanistas, haciendo que las historias de esperanza viajen tan rápido como las del conflicto y la desazón, son guías de acción que completan la amplia visión alcanzada en la Asamblea.
Más allá de lo que pueda suponerse, todo ello ya está en marcha en las más distantes regiones del mundo. El Foro Humanista Mundial tiene la declarada misión de unir los esfuerzos y abrir espacios de colaboración y reflexión, para lograr derribar el muro que separa a la Humanidad de sus mejores aspiraciones.
Reproducimos a continuación el texto íntegro de la Declaración final de la Quinta Asamblea del Foro Humanista Mundial.

Declaración de la V. Asamblea del Foro Humanista Mundial
En camino a la Nación Humana Universal
Reunida los días 23 y 24 de mayo de 2026, la Quinta Asamblea del Foro Humanista Mundial declara:
Somos conscientes de que el verdadero cambio y el camino a la Nación Humana Universal no provendrán desde los palacios del poder establecido, sino que se construyen día a día desde la base misma de nuestra sociedad.
Que la dignidad humana es el valor supremo, por encima de cualquier frontera, sistema económico, ideología política o división artificial. Que la paz no es solo la ausencia de guerra, sino la presencia activa de justicia, inclusión, respeto mutuo y responsabilidad social. Que la transformación del mundo comienza con la transformación interior de cada individuo, la cual debe reflejarse en las relaciones en nuestro entorno.
Para seguir avanzando hacia la Nación Humana Universal, nos proponemos
Colocar el cuidado de la salud y una educación en la no violencia como los pilares de desarrollo de la Nación Humana Universal. Poniendo todo en función de la salud y la educación, los complejísimos problemas económicos y tecnológicos de la sociedad actual tendrán el enmarque correcto para su tratamiento.
Romper el aislamiento social mediante la cooperación inclusiva y centrada en el ser humano, convirtiendo nuestros barrios y comunidades en ejemplos vivos de igualdad real, sin distinción de género, raza o condición económica.
Exigir la abolición total de las armas nucleares como un imperativo moral innegociable para nuestro futuro común, pues ninguna nación humana puede coexistir bajo la amenaza de la aniquilación.
Reimaginar la justicia desde la rehabilitación, la dignidad y la reconciliación, rechazando el castigo punitivo y abrazando una perspectiva humanista y no violenta.
Anclar la tecnología en la ética y la sabiduría, promoviendo una alfabetización digital guiada por el Ser Humano como valor central.
Empoderar a la juventud como arquitectos de la Nación Humana Universal, invirtiendo en una educación cívica que cultive la participación responsable y una cultura de paz.
Utilizar el deporte, la música y el arte como lenguajes universales de paz, creando espacios donde la juventud pueda descubrir y expresar su humanidad compartida.
Celebrar la diversidad religiosa y espiritual como una fuente de fortaleza, demostrando que la unidad no requiere uniformidad y que la tolerancia genuina es la base de la convivencia.
Amplificar las buenas noticias y las acciones humanistas, haciendo que las historias de esperanza viajen tan rápido como las del conflicto y la desesperanza.
Promover la colaboración y ayuda mutua en todos los ámbitos.
Abrir el horizonte de evolución hacia nuevos niveles de conciencia, facilitando ámbitos y actividades de desarrollo humano.
Construir infraestructura inclusiva para las personas con discapacidad, garantizando que nadie quede atrás y que cada persona pueda contribuir con sus virtudes al mundo.
Estar presentes en tiempos de desastre, ofreciendo ayuda mutua y presencia humana inmediata cuando las respuestas institucionales fallan, recordando que cuidarnos unos a otros es el acto fundamental para construir un futuro común.
Fortalecer las redes de base y los movimientos de solidaridad internacional, promoviendo la convergencia de todas las corrientes humanistas para enfrentar juntos la desigualdad, la pobreza y la injusticia.
En cuanto a la actitud a adoptar en coherencia con estos postulados, nos comprometemos individualmente a:
Trabajar diariamente en la superación del dolor y el sufrimiento en nosotros mismos y en nuestro medio inmediato.
Tratar a los demás como queremos ser tratados.
Acercarnos a cada persona con un oído abierto y genuino,
Apoyarnos en lo que nos une.
Reconocer en cada ser humano su dimensión individual, social y espiritual.
Adoptar la coherencia como estilo de vida, practicando cotidianamente la no violencia, la empatía y la no discriminación.
Pensar a escala global, sentir a escala local y actuar en consecuencia
La Nación Humana Universal no es una imagen lejana, la estamos construyendo. No esperamos que el mundo cambie por sí solo; somos nosotros quienes, eligiendo la solidaridad sobre la indiferencia y la humanidad sobre los sistemas, estamos tejiendo la red de una nueva sociedad.
¡Que esta declaración se constituya en un llamado a la acción inmediata!
¡Paz, Fuerza y Alegría!
Pressenza IPA
Nota Original en: PRESSENZA.COM

