
Se nos fue en un solo instante, mientras los médicos la intervenían para algo menor, bastante de rutina diríamos. Se nos fue sin aviso, silenciosamente. Sin interrumpir a nadie, discretamente. Se nos fue con la suavidad de la brisa, con la serenidad de una noche estrellada.
De las cabezas más lúcidas, la templanza a toda prueba, la rectitud que la caracterizaba, la prudencia en cada acto, la sensibilidad discreta.
Se nos fue una de las grandes referentes del Humanismo, una de las amigas más queridas.
A su modo y de manera coherente con su forma de vivir, sin haber dejado nada pendiente y sumamente preparada para acceder a lo inmaterial, a lo trascendente, a la más hermosa Luz, de la que nos dio testimonio tantas veces.
Agradezco su estímulo permanente por seguir adelante en el camino de la liberación interna así como de la transformación social. Agradezco de corazón el espacio de libertad que afanó sus búsquedas y compartió con tanta disponibilidad. Agradezco su afecto, siempre presente y atento. Pero por sobre todo agradezco su coherencia ejemplar.
Paz para nuestros corazones, Luz en nuestros entendimientos!
Fuente: Pía Figueroa. PRESSENZA.COM

