
Dieciséis años después de que la ONU reconociera el agua potable como un derecho humano fundamental, la crisis se agrava: 2.100 millones de personas no tienen aún acceso al agua potable y 3.400 millones no tienen acceso a instalaciones sanitarias básicas, cifras en aumento respecto a 2010.
La Ágora de los Habitantes de la Tierra, el Colectivo Bassines Non Merci!, Rise For Climate y Vital denuncian la incapacidad de los gobiernos de concretizar este derecho, y llaman a los movimientos ciudadanos, los sindicatos y la sociedad civil a movilizarse antes de la importante Conferencia de la ONU sobre el agua, prevista para diciembre de 2026.
Las cuatro organizaciones señalan un fracaso de las prioridades: lejos de invertir en agua potable y saneamiento, los grupos dominantes han dado prioridad al armamento, hasta gastar 2.900 mil millones de dólares en 2025 según SIPRI (Instituto de investigación sobre la paz de Estocolmo) — Estados Unidos, China y Rusia a la cabeza. En Europa, bajo la presión del lobby minero, la Comisión europea ha abierto la puerta a una desregulación de la directiva marco sobre el agua, que protegía la calidad del agua del continente desde hace 25 años. El negacionismo y la inacción climática acentúan además las sequías y las escaseces en todo el mundo, avivando los conflictos ligados al agua.
En este período dramático de olas de calor que afectan fuertemente a Europa occidental, denunciamos la ausencia de políticas públicas indispensables para la recarga de los acuíferos, cuyo secado amenaza la disponibilidad de agua, ya sea para la agricultura, los hogares o los poderes públicos.
El recurso es además cada vez más financiarizado: desde su entrada en la bolsa de Chicago en 2020, el agua atrae mercados financieros ávidos de aprovecharse de su rarefacción.
Esta situación se inserta en ruptura directa con el compromiso asumido por la comunidad internacional el 28 de julio de 2010. Ese día, tras más de quince años de debates y bajo la presión de los movimientos sociales, la Asamblea General de la ONU adoptaba, a iniciativa de Bolivia, una resolución reconociendo que «el derecho al agua potable limpia y de calidad y a las instalaciones sanitarias es un derecho humano, indispensable para el pleno goce del derecho a la vida» — votada por 122 países, contra 41 abstenciones. El texto se basaba entonces en una constatación ya alarmante: 884 millones de personas sin agua potable de calidad, 2.600 millones sin instalaciones sanitarias, y alrededor de dos millones de muertos cada año — en su mayoría niños pequeños — a causa de enfermedades ligadas a un agua no apta para el consumo.
Ante estas múltiples formas de depredación de un bien común público mundial esencial para la vida, la Agora de los Habitantes de la Tierra, el colectivo Bassines Non Merci!, Rise For Climate y Vital llaman a una doble movilización: obligar a los gobiernos y las oligarquías del mundo de los negocios y las finanzas a concretizar finalmente el derecho al agua para todas y todos, y sensibilizar a la opinión pública sobre los peligros que corre el planeta si la Conferencia de la ONU sobre el agua de diciembre de 2026 se abandona a los solos intereses financieros y tecnocráticos que bosquejan ya sus documentos preparatorios.
Si nunca es tarde para actuar, la urgencia toca a la puerta.
Agora de los Habitantes de la Tierra
[Organización fundada por Riccardo Petrella, portando la reivindicación de un Contrato Mundial del Agua y de una política planetaria del agua.]
Colectivo Bassines Non Merci !
[Colectivo ciudadano movilizado contra la apropiación del recurso en agua por la agroindustria y que lucha contra la construcción de las mega-bassines para el riego agrícola en Francia]
Rise For Climate
[Movimiento ciudadano por la justicia climática, organizador de movilizaciones en Bélgica.]
Vital
[Organización que promueve las políticas agrícolas para la biodiversidad, las técnicas agroforestales y silvícolas resilientes, y estudia los impactos entre deforestación y agricultura.]
Agora des habitants de la Terre

