Dos versiones para un crimen

La familia de la víctima sostiene que Raúl Lacuadra, efectivo del Comando Radioeléctrico de la ciudad vecina, mató a “Willy” porque había denunciado a la policía. El acusado afirma que lo hizo para repeler un ataque a balazos.

Raúl Lacuadra, policía del Comando Radioeléctrico de Roldán, llegó ayer a juicio oral acusado por el crimen de Guillermo “Willy” Ramírez, conocido en la vecina ciudad por sus antecedentes penales. Ayer, durante la audiencia, la defensa del imputado aseguró que se trató de un hecho de legítima defensa, durante un operativo en calle Maíz y Ruta 9. En tanto, la ex pareja del fallecido señaló –como había denunciado durante la investigación– que Ramírez había hecho denuncias contra la policía roldanense, porque “lo buscaban para sacarle plata”; y agregó que había “muchos motivos” que podrían estar relacionados con el crimen.

“Guillermo le debía plata a un policía que le decían Ruly (de la seccional). Tenían una relación comercial, por el tema droga. Suponemos que los mandó (a policías del Comando) para saldar una deuda”, dijo la mujer. Atestiguaron también los hermanos de la víctima, y Lacuadra fue insultado. “Asesino. Todo se paga en la vida”, le gritó la madre de Ramírez, cuando los jueces José Luis Mascalli, Alejandra Rodenas y Héctor Núñez Cartelle ya se habían levantado, tras decidir un cuarto intermedio.

Lacuadra está acusado por el delito de homicidio calificado por su función de policía, luego de haber causado la muerte de Ramírez cuando éste fue alcanzado por una bala 9 milímetros, la noche del 18 de septiembre de 2010, según recordaron los fiscales Ernesto Acosta y Carlos Covani. Con él fue procesado el suboficial Cristian Alberto Porcel de Peralta, de 22 años, acusado de abuso de autoridad.

Aquella noche, alrededor de las 23.30, el móvil del Comando de Roldán que conducía Lacuadra se cruzó al Peugeot 504 blanco, en malas condiciones, sin patente, ni luces traseras. Willy Ramírez manejaba y su hermano Marcelo viajaba atrás, porque una de las puertas no funcionaba. En ese momento comenzó la persecución. Lacuadra declaró ayer que el vehículo pasó “a alta velocidad”, y negó haber reconocido a los Ramírez, que según la familia son conocidos por toda la policía. Willy había denunciado a la comisaría de Roldán, y también a policías rosarinos, acusándolos de mejicanear a ladrones y vendedores de drogas en las dos localidades. Pero los señalados recibieron falta de mérito.

Cuando lo vieron, la patrulla encendió la baliza y siguió al auto unos metros hasta que pudo cruzarlo. La historia cambia según quién la cuenta. Lacuadra declaró: “Me bajé del auto, les pedí a estas personas que se bajaran para identificarse, y le tomé la mano al que manejaba. La persona de atrás se agachó y metió la mano en una mochila negra. En eso, ya había una persona (otro de los hermanos Ramírez que esperaba el colectivo cerca de allí, a dos cuadras de la casa de sus padres) peleando con mi compañero. Me esgrimen un arma calibre 38 largo y me tiré para atrás. Ellos aceleraron y comenzó el fuego”. Las pericias hablan de unos 8 disparos, uno de los cuales impactó en la cabeza de la víctima. En su momento, Lacuadra dijo que disparó al piso hasta que las dos personas que peleaban a su lado le golpearon el brazo.

Sin embargo, los hermanos Jorge y Marcelo indicaron que el acusado se bajó del auto “de mala manera”, cuando ellos iban hacia el kiosco para volver a la casa de sus padres. Y agregaron que puso “el revólver en la cabeza de Guillermo”. Además, negaron haber portado un arma, y ésta aparece como inexistente para los investigadores.

En tanto, Daniela S., la pareja del fallecido –que contaba con salidas laborales por el delito de portación de arma–, relató que la policía solía seguirlos. “Siempre iban a pedir plata”, dijo; y consideró que la muerte de Willy estaría relacionada con las denuncias contra la policía.

FG_AUTHORS: Rosario/12

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